Richard Kouyoumdjian, vicepresidente de AthenaLab, y John Griffiths, director ejecutivo interino de la misma organización, han estado observando con preocupación los recientes acontecimientos en Venezuela, donde la ejecución de un ataque militar por parte de los Estados Unidos ha cambiado drásticamente el panorama del país sudamericano. Desde el 3 de enero de 2026, la operación “Lanza del Sur” fue lanzada con el objetivo de desmantelar las capacidades del régimen de Nicolás Maduro y debilitar los potenciales contrataques de las fuerzas armadas venezolanas. El ataque sorpresivo en horas de la madrugada se centró en puntos estratégicos, como aeropuertos y centros de comando, y ha sido precedido por la detención de Maduro y su esposa, quienes ahora enfrentan cargos penales en Estados Unidos, relacionados con narcotráfico y terrorismo.
A nivel internacional, las reacciones no han tardado en llegar. Países como China, Rusia e Irán han condenado firmemente la agresión militar estadounidense, argumentando que esta acción podría desestabilizar aún más la región y violar los principios del derecho internacional. Mientras tanto, Brasil ha optado por cerrar su frontera con Venezuela ante la posibilidad de una crisis humanitaria y un aumento en los flujos migratorios. En este contexto, el gobierno colombiano, bajo la presidencia de Gustavo Petro, ha intensificado la seguridad en su frontera para preparar el terreno ante posibles oleadas de refugiados que huyen de la inestabilidad en Venezuela.
Durante una conferencia de prensa, el presidente Donald Trump confirmó la captura de Nicolás Maduro y su consorte, añadiendo que su traslado a Nueva York es parte de un amplio esfuerzo por abordar las amenazas que representa el régimen chavista. Trump justificó la operación militar bajo el marco de una lucha más amplia contra el narcotráfico que, según él, afecta a la seguridad nacional de Estados Unidos. Sin embargo, los analistas se preguntan sobre el vacío de poder que deja esta capturación y cómo se concretarán los cambios de administración en el país sudamericano, siendo Edmundo Gonzales y Corina Machado mencionados como posibles figuras, aunque sin un apoyo claro por parte de Washington.
Kouyoumdjian y Griffiths también han destacado la incertidumbre que rodea la participación de Estados Unidos en el sector petrolero venezolano. La reactivación de esta industria, vital para la economía del país y profundamente afectada por años de sanciones y crisis política, podría abrir nuevas oportunidades económicas, pero también plantea serias dudas sobre la intromisión externa en un territorio ya marcado por conflictos históricos. A medida que la comunidad internacional observa estos desarrollos, surgen preguntas sobre cómo se manejarán las relaciones con los actores internos dentro del régimen chavista, especialmente ante figuras clave como Diosdado Cabello y Vladimir Padrino López.
Finalmente, el impacto regional de la crisis también debe ser considerado. Con la posibilidad de un aumento en los desplazamientos de personas y los desafíos humanitarios que podrían surgir, países de la región deben estar preparados para gestionar este flujo migratorio. Además, la faceta anecdótica de la operación “Lanza del Sur”, que recuerda la intervención de EE. UU. en Panamá en 1989, invita a reflexionar sobre la historia de intervenciones en la región y sus consecuencias duraderas. El webinar programado por AthenaLab busca profundizar en estas cuestiones, analizando el nuevo orden internacional que se perfila en un contexto de creciente competencia entre potencias.
















