La Sala de Arte Público Siqueiros, ubicada en el Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL), acoge la impactante exposición «Cristos en prisión», del destacado muralista David Alfaro Siqueiros, que se presenta como una profunda reflexión sobre la figura de Jesucristo en el contexto del encarcelamiento. Curada por Daniel Garza Usabiaga, la muestra reúne un variado conjunto de obras que van desde pinturas hasta fotografías y material documental, lo que permite a los espectadores adentrarse en la inquietante experiencia del artista durante su cuarto y último encarcelamiento en la prisión de Lecumberri, en la década de 1960.
Entre las obras más relevantes destaca «Cristo del pueblo» y «Cristo mutilado», ambas creadas en 1963, donde Siqueiros no solo representa a Jesucristo como un ícono religioso, sino que lo reinterpreta como un símbolo de la lucha social y un preso político. Esta reinterpretación es crucial para entender la obra de Siqueiros en el contexto de la represión política que vivía México en esa época. A través de estas piezas, el artista comunica su concepto de Cristo como un espíritu de resistencia entre las injusticias de la sociedad.
Siqueiros fue arrestado el 9 de agosto de 1960 por cargos de «disolución social» en un contexto en el que incluso su obra se utilizó como evidencia en su contra durante el juicio. Es en este marco donde se forma su visión de Cristo como un símbolo de la persecución política. En sus palabras, “Yo tomo a Cristo como un perseguido político, eso es, eso fue, una víctima de la represión…”. Tras su liberación en 1964, Siqueiros se trasladó a Cuernavaca y continuó desarrollando su serie de Cristos, reflejando su experiencia personal en el arte.
La exposición también incluye materiales de referencia que Siqueiros empleó para crear «Cristo de la paz», una obra que presenta un Cristo como profeta de justicia y paz. La muestra incluye imágenes poderosas, como una de él con los brazos estirados, y otra de un hombre con corona de espinas, que sirven como elementos visuales significativos dentro de la narrativa de su trabajo. Este enfoque vibrante permite a los visitantes apreciar la profundidad de la obra, más allá del simbolismo religioso.
Finalmente, se exhiben medallas que el Vaticano otorgó a Siqueiros en reconocimiento a su contribución artística, así como material hemerográfico de la época que aporta un contexto aún más rico a la exposición. Los interesados en esta representación única de la lucha del artista pueden visitar la sala de martes a domingo, de 10 a 18 horas, en Tres Picos 29, Polanco, Ciudad de México, y ser parte de una experiencia que mezcla historia, arte y crítica social.
















