A partir del 1 de diciembre de 2026, entrará en vigencia una exención temporal del IVA para la primera venta de viviendas nuevas, una medida promovida por la Ley de Reconstrucción Nacional y Desarrollo Económico y Social. Esta normativa no solo ofrece un alivio fiscal, sino que también redefine las reglas del juego para quienes buscan adquirir propiedades en un contexto económico que ha estado marcado por promociones inmobiliarias y cambios tributarios. Rodrigo Barrientos, CEO y fundador de Gen Proactivo, enfatiza que, aunque el precio es un factor importante, no es el único a considerar al momento de comprar una vivienda.
La competencia entre inmobiliarias para atraer compradores ha llevado a una proliferación de descuentos y ofertas atractivas, pero la verdadera pregunta radica en dónde se encuentra el ahorro real. Barrientos subraya la importancia de comparar cuidadosamente no solo el precio base de las viviendas, sino también los costos adicionales que pueden surgir en el proceso de compra. Las promociones pueden parecer atractivas a primera vista, pero es crucial confirmar que la propiedad realmente califique para la exención de IVA y que el comprador esté al tanto de todos los requisitos asociados a estas ofertas.
Además de los descuentos y la exención del IVA, la ley contempla la exención total de contribuciones para los propietarios mayores de 65 años respecto a su vivienda principal, lo que puede aliviar significativamente los gastos permanentes. Barrientos advierte que, al evaluar una propiedad, es fundamental considerar los costos recurrentes como contribuciones, gastos comunes y mantenimiento, ya que estos pueden afectar de manera sustancial el presupuesto familiar. La planificación financiera debe incluir no solo el valor de compra de la vivienda, sino también sus gastos asociados a largo plazo.
Otro aspecto a tener en cuenta son las deudas tributarias. La normativa introduce un mecanismo para regularizar deudas vencidas hasta el 31 de diciembre de 2025, que permite a los contribuyentes acceder a condonaciones significativas. Esto resulta relevante para quienes están evaluando su capacidad de endeudamiento antes de concretar una compra. Barrientos aconseja que, antes de asumir un crédito hipotecario, los compradores deben tener claridad sobre su situación financiera y sus obligaciones pendientes, para asegurar que la inversión no comprometa su estabilidad económica.
Para los que ven la compra de una vivienda como una oportunidad de inversión, la ubicación y la plusvalía deben ser prioritarias en el análisis. Evaluar el potencial de arriendo y los gastos asociados es crucial para tener una visión clara de la rentabilidad esperada. En el caso de quienes buscan una vivienda para habitar, es importante considerar factores como la proximidad al trabajo y los servicios esenciales. Barrientos concluye que más allá de las promociones y las promociones fiscales, una buena decisión inmobiliaria radica en la evaluación integral de la propiedad y en su alineación con los objetivos personales del comprador.
















