La reciente implementación de la llamada «Ley Antievasión» en Chile marca un cambio significativo en la manera en que los emprendedores deben gestionar sus actividades laborales y económicas. A partir del 2 de enero de 2026, cualquier persona que desee vender productos o servicios deberá contar obligatoriamente con el Inicio de Actividades ante el Servicio de Impuestos Internos (SII). Este proceso es clave para mantener operaciones a través de bancos, medios de pago y plataformas digitales, lo que implica un salto hacia la formalización y la legalidad en el ámbito comercial. Esta nueva normativa tiene como objetivo principal reducir la informalidad y fortalecer la fiscalización tributaria, lo que podría transformar el entorno emprendedor para muchas pequeñas y medianas empresas (pymes).
El endurecimiento de las regulaciones ha dejado en evidencia la capacidad del SII para rastrear actividades comerciales que quedan fuera de la formalidad. En un reciente informe, se identificaron más de 165 mil contribuyentes con movimientos sospechosos a través de la «norma de las 50 transferencias», lo que provoca una fuerte presión sobre aquellas empresas que operan sin las debidas declaraciones de impuestos. Este escenario deja a los emprendedores en una situación vulnerable, ya que enfrentan no solo la posibilidad de sanciones, sino también obstáculos operativos que pueden limitar su capacidad de cobrar y vender, así como su acceso a servicios financieros y oportunidades gubernamentales.
Una de las implicancias más serias de esta nueva legislación es la posible retención de IVA en las cuentas de los emprendedores que no se encuentren al día en sus obligaciones tributarias. Esta medida afectará directamente la liquidez de sus negocios, dado que recibirán menos fondos de cada venta, lo que se convierte en un obstáculo significativo para el crecimiento y la estabilidad financiera. Además, quienes no realicen el Inicio de Actividades se verán excluidos de beneficios estatales como subsidios y accesos a créditos con respaldo gubernamental, lo que puede frenar sus aspiraciones de expansión y formalización.
Según el experto Said, la urgencia de formalizar los negocios no solo responde a temas de cumplimiento, sino también a la necesidad de acceso a nuevos mercados, incluido el sector B2B. La incapacidad para vender a empresas más grandes o al Estado limita las opciones de crecimiento de los emprendedores informales, quienes a menudo piensan que su tamaño no justifica el proceso de formalización. Sin embargo, los tiempos han cambiado y seguir operando sin estar debidamente registrados puede resultar en pérdidas mayores que cumplir con las regulaciones fiscales y administrativas.
En respuesta a estos nuevos desafíos, han emergido soluciones digitales que facilitan la formalización de emprendimientos. Una de estas opciones es la plataforma «Formalízate Hoy», desarrollada por la startup Duemint, que ofrece un camino claro y 100% online para que los emprendedores institucionalicen sus negocios. Desde la constitución legal de la empresa y el inicio de actividades en el SII, hasta la apertura de cuentas empresariales, esta solución busca agilizar el proceso para que los emprendedores puedan operar en un breve lapso. Con estas herramientas, se espera que la transición hacia la formalidad sea menos complicada y más accesible, dado que la informalidad, como se ha enfatizado, tiene una fecha de vencimiento inminente.
















