El aumento de las operaciones comerciales con mercados internacionales, especialmente con China, ha transformado el panorama económico para las pequeñas y medianas empresas (PYMEs) en Chile. En un contexto de volatilidad constante en los mercados financieros globales, la gestión de riesgos financieros, que anteriormente era una preocupación exclusiva de las grandes corporaciones, se ha convertido en una necesidad urgente para las PYMEs. Especialistas advierten que la falta de una estrategia adecuada de cobertura frente a las fluctuaciones del tipo de cambio puede erosionar significativamente los márgenes de estas empresas, poniendo en peligro su viabilidad financiera en el competitivo comercio exterior.
Según Alfonso Molinare, Country Manager de Ebury en Chile, el comercio exterior del país ha experimentado un cambio radical. Hoy en día, no solo los exportadores agrícolas sino también los importadores de tecnología enfrentan un ecosistema global en el cual sus costos e ingresos están denominados en diversas divisas. «Si antes gestionabas tu negocio solo en pesos o dólares, hoy entender y cubrirte frente a la volatilidad del tipo de cambio no es una opción, es una necesidad de supervivencia”, enfatiza Molinare, subrayando la importancia de adaptarse a los nuevos requisitos del comercio internacional.
La incorporación de proveedores y socios comerciales de Asia, especialmente de China, ha añadió complejidad a la gestión cambiaria de las PYMEs chilenas. La necesidad de importar insumos o exportar productos en un sistema donde el peso chileno se enfrenta no solo al dólar, sino también al yuan, plantea un desafío adicional. Esta «asimetría monetaria» puede resultar determinante para la rentabilidad de las operaciones comerciales, ya que manejar facturas en monedas distintas a las de sus costos locales puede significar la diferencia entre un negocio exitoso y uno que no logra sostenerse.
Molinare señala que la clave no está en predecir cómo se comportará el tipo de cambio, lo cual es imposible, sino en contar con herramientas que permitan controlar los costos y proteger los márgenes comerciales. En este sentido, Ebury ha destacado que la gestión cambiaria ha pasado a ser una preocupación común para empresas de todos los tamaños que participan en mercados internacionales, y no solo un privilegio de las grandes corporaciones.
Para facilitar esta gestión, Ebury propone distintas herramientas financieras que permiten a las PYMEs optimizar sus transacciones internacionales. Entre las estrategias recomendadas se incluyen la planificación financiera adecuada de flujos en divisas, la diversificación de monedas y la implementación de instrumentos de cobertura. La creciente digitalización de los servicios financieros ha hecho que estas herramientas sean más accesibles, lo que permite a las empresas gestionar sus operaciones con mayor eficiencia. «Comprender y gestionar estos riesgos se ha vuelto crucial para que las PYMEs chilenas no solo preserven su rentabilidad, sino que también logren crecer en un mercado global cada vez más exigente”, concluye Molinare.
















