El senador demócrata Ruben Gallego, representante de Arizona, ha llevado su voz a las redes sociales para expresar su oposición contundente a la intervención militar de Estados Unidos en Venezuela, a la que califica como una «guerra injustificada». En un mensaje que resonó entre sus seguidores y críticos por igual, Gallego lamentó cómo el país ha pasado de ser considerado el «policía mundial» a convertirse en un «matón» en cuestión de meses. Esta transformación, según el senador, refleja una grave erosión de la ética y los principios que alguna vez definieron el papel de Estados Unidos en la comunidad internacional.
La indignación de Gallego se fundamenta en su experiencia personal durante la guerra de Irak, donde luchó en algunas de las batallas más críticas, enfrentándose no solo a enemigos mortales, sino también a la terrible posibilidad de dañar a civiles inocentes atrapados en conflictos bélicos. «Vi morir a mis hermanos,» escribió el senador, evocando el intenso sufrimiento que vivió durante su servicio militar. Para él, esta memoria dolorosa se convierte en un punto central para argumentar en contra de la intervención en Venezuela, que considera innecesaria y errónea.
La declaración del senador se suma a una creciente inquietud entre muchos ciudadanos sobre la política exterior de Estados Unidos. Desde la administración pasada, ha habido un aumento en la militarización en diversas regiones del mundo, dejando a muchos preguntándose si realmente se busca promover la democracia o simplemente intereses económicos. Las palabras de Gallego resuenan con una amplia crítica que señala la hipocresía y falta de coherencia en la justicia social que el país promueve en el exterior, mientras enfrenta serios desafíos internos.
Al referirse a la actual situación en Venezuela, donde la polarización política y social ha llevado a una crisis humanitaria sin precedentes, Gallego enfatiza que no hay justificación para una guerra que solo llevaría más sufrimiento a un país ya devastado. La intervención militar, según él, es un desafío directo a los principios de autodeterminación y soberanía que deberían regir las relaciones entre naciones. La narrativa de una «guerra justa» pierde su peso ante la realidad de un país que necesita ayuda humanitaria, no bombardeos.
Finalmente, el senador concluye su mensaje subrayando la necesidad de explorar alternativas pacíficas y diplomáticas para resolver el conflicto en Venezuela. Se hace eco de un llamado más amplio que exige a los líderes políticos de Estados Unidos reconsiderar las estrategias militares en favor de enfoques que prioricen el diálogo y el apoyo a la población civil. La guerra, insiste Gallego, jamás puede ser la respuesta y en lugar de arriesgar vidas, se debe trabajar por la estabilidad y la paz en la región.
















