El trágico suceso que cobró la vida de siete pescadores después de la colisión entre la embarcación Cobra y la lancha Bruma ha resurgido en las últimas semanas tras la reveladora declaración de Pablo Sanhueza, hijo del vigía del Cobra, Juan Sanhueza. En una emotiva entrega realizada a los medios, Pablo compartió una carta que su padre dejó antes de su fallecimiento, donde narraba su versión de los hechos ocurridos aquel fatídico día. El testimonio se centra en lo que el padre de Pablo consideraba un deber: contar la verdad sobre lo que sucedió, reafirmando que el Cobra impactó a la Bruma, y que el capitán, Roberto Mansilla, había dado instrucciones para disminuir la velocidad y encender las luces antes del choque.
De acuerdo con el relato de Pablo, su padre expresó que, desde el puente de mando del Cobra, sintieron un violento golpe en dos ocasiones, construyendo una atmósfera de tensión entre la tripulación que debía haber sido registrada por las autoridades marítimas. Sanhueza aseguró que su padre habló directamente con un colega después del impacto, quien corroboró la percepción de un choque que se asemejó a «chocar contra una casa». Sin embargo, la omisión de tomarle declaraciones a Juan Sanhueza tras el accidente ha generado inquietud y sospechas sobre la transparencia del proceso investigativo.
Además, Pablo Sanhueza rememoró el clima de miedo que envolvía a su padre en los días siguientes a la tragedia. Citado a varias reuniones con abogados de la empresa Blumar, Juan Sanhueza volvió a casa preocupado y con temor de perder su empleo, dados los insinuantes comentarios de los abogados sobre la gravedad de la situación. Esta presión emocional, sumada a la falta de apoyo inmediato, se tornó insostenible, revelando las tensiones inherentes a la indagatoria que rodeaba el accidente.
El angustiante contexto se agudizó cuando Pablo mencionó que el último registro del celular de su padre fue en Tumbes, un lugar donde residen muchos de sus compañeros del Cobra. En un giro inquietante, también afirmó que había encontrado registros de correos electrónicos de su padre que misteriosamente habían sido eliminados desde el 4 de abril, fecha crucial en la cronología del caso. Esto ha levantado preocupaciones sobre posibles encubrimientos que podrían estar interfiriendo con el acceso a pruebas vitales.
Ante el escueto pero contundente relato de Pablo, los representantes legales de las familias de los desaparecidos han instado a la Fiscalía a formalizar la investigación. El abogado Rafael Poblete ha argumentado que los evidentes indicios recopilados son suficientes para proceder, mientras que el abogado de los tripulantes del Cobra, Alejandro Espinoza, ha calificado las filtraciones sobre diálogos de la indagatoria como ilegales y ha prometido tomar acciones legales en consecuencia. Con una próxima reunión programada entre familiares y la fiscal Marcela Cartagena, se espera que avancen las formalizaciones y se implementen medidas cautelares que ofrezcan, por fin, justicia a las víctimas de esta tragedia.
















