A partir del 1 de julio, las tarifas de la electricidad en Chile experimentarán un nuevo aumento, afectando directamente los gastos mensuales de los hogares. Este ajuste obedece a una serie de cambios acumulados en el sistema eléctrico que han tenido lugar en los últimos años. Entre las razones que justifican este incremento se encuentran cobros pendientes que se arrastran desde el periodo de pandemia, el fin de descuentos excepcionales generados por errores de cálculo reconocidos por la Comisión Nacional de Energía (CNE) y el reciente aumento en los costos de los combustibles, que marcan un regreso a los valores habituales en las tarifas de electricidad.
Miguel Torres, ingeniero eléctrico y académico de la Facultad de Ingeniería y Ciencias Aplicadas de la Universidad de los Andes (Uandes), subrayó que las alzas en las cuentas de la luz son reflejo de deudas acumuladas entre 2020 y 2024. Estas deudas debieron haberse cobrado inicialmente en abril, pero la decisión fue posponer este incremento hasta el 1 de julio. Esta medida se tomó en el contexto del aumento en el precio de los combustibles, lo que ha creado presiones adicionales sobre el sistema de tarifas eléctricas.
Se estima que, en promedio, cada hogar deberá enfrentar un cargo adicional de $1.500 mensuales por un periodo de 48 meses, lo que corresponde a lo adeudado a las empresas distribuidoras de electricidad. El académico enfatiza que aproximadamente el 70% de este incremento se debe al costo de la energía, que es el componente más significativo dentro de la estructura tarifaria eléctrica. Esta situación representa un nuevo desafío para los hogares, que deberán ajustar su presupuesto ante estas subidas tarifarias.
Es importante destacar que el impacto de este ajuste en las tarifas eléctricas no será el mismo en todo el país. Según las proyecciones del académico de la Uandes, en el norte de Chile se anticipan variaciones mínimas, e incluso en algunas comunas, podrían registrarse descensos en las tarifas. Sin embargo, en la zona centro, especialmente en Santiago, se esperan incrementos cercanos al 2,5% y 2,7%, lo que contrasta con las subidas más significativas en el sur del país, donde se estiman alzas que podrían superar el 10% o incluso el 15%, principalmente atribuibles a los cargos por distribución.
Este contexto de aumento en las cuentas de la luz llega en un momento crítico, considerando que muchas familias aún se recuperan de las secuelas económicas de la pandemia. Ante estos incrementos, muchos ciudadanos se verán obligados a replantear sus hábitos de consumo eléctrico y buscar medidas de ahorro para mitigar el impacto en su economía doméstica. Las autoridades y organismos reguladores deberán estar atentos para gestionar y comunicar efectivamente estos cambios, con el fin de garantizar la transparencia y la comprensión de los usuarios sobre la situación actual del sistema eléctrico en Chile.
















