La exsargento segundo de la Fuerza Aérea de Chile (FACh), María Fernanda Rebolledo, rompió su silencio tras ser sobreseída de la investigación que la mantuvo seis meses en prisión preventiva. Durante una entrevista exclusiva con Mega, la exjefa de cabina relató el impacto devastador que tuvo el caso en su vida personal y profesional. Aseguró que en ningún momento supo que la maleta que transportaba contenía cuatro kilos de ketamina, expresando: «Nunca me imaginé que iba a llegar a estar envuelta en una situación así». La angustia y el sufrimiento que experimentó desde el inicio del proceso judicial fue palpable, describiendo el 3 de julio, día en que comenzó la investigación, como el día en que «me mataron».
El complicado episodio se originó cuando el cabo Mauricio Ponce, también implicado en el caso, le solicitó a Rebolledo un favor antes de un vuelo entre Iquique y Santiago. Según su testimonio, Ponce le aseguró que la maleta contenía únicamente ropa y una botella de whisky. Sin embargo, durante los controles de seguridad previo al despegue, las autoridades descubrieron los cuatro kilos de ketamina ocultos en el equipaje. Fue solo tras ser citada por la Fiscalía de Aviación que Rebolledo conoció la verdad sobre el contenido de la maleta, al ver las fotos que corroboraban la existencia de la droga.
Una vez enterada de la situación, Rebolledo intentó obtener respuestas de Ponce, quien cambió su relato varias veces, deslindando responsabilidades hacia un tercer implicado en el caso. En un posterior encuentro en prisión, Ponce le pidió disculpas señalando: «Perdóname, por favor, perdóname». En su relato, Rebolledo expresó su desconsuelo, afirmando: «Me cagaste la vida, me cagaste la carrera». La exsargento recordó la difícil situación que vivió en la cárcel, donde enfrentó insultos y hostigamientos, y durante los primeros días estuvo incomunicada de su familia.
Con el avance legal del caso, un informe de la Policía de Investigaciones (PDI) respaldó la versión de Rebolledo, concluyendo que Ponce se había aprovechado de la confianza que ella le tenía para solicitar el traslado de su maleta. La justicia determinó que no había pruebas suficientes para sostener que Rebolledo había tenido conocimiento del contenido ilegal de la maleta, resultando en su sobreseimiento. En uno de los fallos, el tribunal expuso que «no está probado (…) el conocimiento de que en esa maleta se transportaba droga», lo que desestimó la imputación por dolo.
Más allá del proceso judicial, Rebolledo manifestó su profunda decepción hacia la FACh, donde había desarrollado más de quince años de carrera, participando incluso en vuelos presidenciales. Expresó sentir abandono por parte de la institución, afirmando: «Desilusión, rabia, mucha pena». Al cuestionarla sobre el apoyo institucional recibido durante la crisis, respondió con honestidad: «Abandonada. Completamente. Sin ninguna prueba. Sentí como que ya dejé de servirles». La Fuerza Aérea declinó hacer comentarios sobre el caso, argumentando que la investigación continúa respecto a otros funcionarios imputados.










