En un episodio emocionante y controvertido del programa Primer Plano, la noche del 23 de noviembre, los televidentes fueron testigos de un fuerte enfrentamiento entre Mauricio Israel y Julio César Rodríguez. El detonante fue la aparición de Alexander Israel, un joven de 25 años que afirma ser el hijo «oculto» del popular comentarista, revelando detalles sobre su relación con el ex rostro de Mega. La conversación giró en torno al reconocimiento de Alexander y las implicancias familiares de esta reciente revelación, desatando un torrente de emociones y acusaciones entre los dos presentadores.
Durante la entrevista, Alexander explicó que su madre, quien trabajaba como corredora de seguros, conoció a Mauricio Israel en Las Condes. El joven narró que, a pesar del inicial rechazo de Israel hacia su paternidad, una prueba de ADN realizada en 2001 confirmó su vínculo filial, lo que llevó a Israel a reconocerlo oficialmente y a darle su apellido. Este aspecto de la historia fue clave para entender la complejidad del conflicto, ya que la relación se vio marcada por la negación y la eventual aceptación del comentarista.
El clima se tornó tenso cuando Mauricio Israel fue contactado para responder a las acusaciones planteadas durante la entrevista. No tardó en desatar su frustración contra Julio César Rodríguez, quien moderaba la conversación. Israel acusó a Rodríguez de manipulación, sugiriendo que este había pagado a familiares suyos para que lo atacaran públicamente. En un momento cargado de emotividad, Israel provocó a Rodríguez al llamarlo «poco hombre», lo que intensificó aún más el debate entre ambos.
Rodríguez, en defensa de su postura, replicó que Israel disfruta de generar polémica y espectáculos en torno a su figura. A medida que la discusión avanzaba, quedó claro que ambos hombres tenían opiniones firmes y contradictorias sobre la situación. La tensión era palpable, no solo entre ellos, sino también en la incertidumbre que generaba el testimonio del joven Alexander, quien observaba la situación con una mezcla de indignación y determinación.
A lo largo de este cruce de palabras, Alexander mantuvo su recuento claro y directo, subrayando que a pesar de las tensiones familiares, se había sentido apoyado por el gesto de reconocimiento de su padre. Sin embargo, el episodio dejó al aire numerosas preguntas sobre la dinámica familiar de Israel y el impacto que estas revelaciones podrían tener en su vida personal y profesional. El debate sobre la verdad y la imagen pública se convertirá, sin duda, en uno de los temas más discutidos en la esfera mediática en las próximas semanas.
















