Un total de 12.586 nacimientos se registraron en abril, según el último Boletín Coyuntural de Estadísticas Vitales publicado por el Instituto Nacional de Estadísticas (INE). De estos nacimientos, el 51,2% correspondió a varones y el 48,8% a mujeres, reflejando una ligera inclinación hacia el género masculino. Sin embargo, esta cifra representa una caída del 7,3% en comparación con el mismo mes del año anterior, lo que pone de manifiesto una tendencia a la baja en la tasa de natalidad del país. Entre los grupos de edad de las madres, el rango de 30 a 34 años destacó como el de mayor proporción, con un 29,3% de los nacidos, seguido por el grupo de 25 a 29 años, con un 26,3%.
En paralelo a la disminución de los nacimientos, las estadísticas revelan una baja en los matrimonios en el país durante el mismo mes de abril. Se registraron un total de 4.527 matrimonios, lo que supone un descenso del 13,7% en comparación con el mismo período en 2024. En contraste, los Acuerdos de Unión Civil (AUC) han mostrado un aumento significativo, alcanzando los 1.699 acuerdos, lo que representa un crecimiento interanual del 13,6%. Se observa que la mayoría de estos acuerdos (88,8%) fueron establecidos entre parejas de distinto sexo, mientras que los acuerdos entre hombres y entre mujeres fueron significativamente menores, representando el 4,9% y el 6,3%, respectivamente.
El informe del INE también detalla las defunciones ocurridas en abril, totalizando 10.155. De estas, 5.310 fueron hombres (52,3%) y 4.844 mujeres (47,7%), evidenciando un ligero predominio masculino en la mortalidad. Esta cifra representa un aumento interanual del 3,4%, lo que podría generar preocupaciones sobre la salud pública y las condiciones que afectan a la población. El grupo de edad que más concentró los decesos fue el de personas de 60 años o más, y dentro de este, el grupo de 80 a 99 años tuvo el mayor impacto, con un 41,8% del total de fallecimientos.
En cuanto a la mortalidad infantil, los datos muestran que en abril se registraron 76 muertes de niños menores de un año, lo que equivale al 0,7% del total de defunciones. Aunque esta cifra está en línea con las tendencias generales de mortalidad infantil en la región, es importante seguir monitoreando las condiciones de salud materno-infantil para garantizar que se realicen los esfuerzos necesarios en este ámbito. La persistencia de muertes infantiles es una preocupación para las autoridades sanitarias y subraya la necesidad de fortalecer los programas de salud pública.
Estos datos reflejan una serie de cambios demográficos en el país que pueden tener implicaciones significativas en el futuro. La disminución en los nacimientos y matrimonios, junto con el aumento en las defunciones, sugiere una transformación en la estructura demográfica que podría influir en las políticas públicas y en la planificación económica. En un contexto donde la calidad de vida y la salud de la población son prioritarios, es fundamental que las autoridades aborden estos desafíos con medidas proactivas y estrategias bien definidas.
















