Durante la segunda jornada del juicio contra Nicolás Zepeda, principal acusado del asesinato de Narumi Kurosaki, se presentaron revelaciones impactantes sobre el uso indebido de redes sociales por parte del imputado. La abogada de la familia de la víctima, Sylvie Galley, expuso que Zepeda accedió a la cuenta de Facebook de Narumi en 57 ocasiones, usando su nombre de usuario y contraseña, lo que pone de manifiesto un comportamiento claramente intrusivo. Este acceso continuado representa no solo una violación de la privacidad de la joven, sino también una señal alarmante de lo que podría haber significado para ella en su entorno personal y social.
Galley reiteró que de las 57 veces en que Zepeda ingresó a la cuenta de Facebook de Narumi, 41 tuvieron lugar después de que ella se trasladara a Francia. Este detalle resalta la persistencia del acusado en seguir los pasos de la joven pese a la distancia. Además, se reveló que el imputado no solo ingresó a su cuenta, sino que también se dedicó a leer los mensajes de la víctima. Con un total de 157 lecturas de sus conversaciones, Zepeda utilizó un traductor para entender los mensajes, lo que sugiere una clara intención de hacerse con información sensible de la vida privada de Narumi.
El periodista Pablo Cuéllar, quien está cubriendo el juicio desde Francia, reportó que la investigación policial confirmó este comportamiento obsesivo. Según Galley, Zepeda parecía estar constantemente al tanto de las actividades de Narumi, incluso después de su desaparición. Esto genera más interrogantes sobre sus verdaderas intenciones y su posible implicación en los hechos que rodearon la desaparición de la joven japonesa. La familia sostiene que todos estos actos formaban parte de un plan más elaborado para crear la impresión de que Narumi seguía viva para desviar la atención de las autoridades.
Las acciones de Zepeda no solo reflejan un deseo de control sobre la vida de Narumi, sino que también sugieren un intento de manipulación en torno a su imagen pública. Al seguir utilizando su cuenta de Facebook después de su muerte, Zepeda podría haber buscado confundir a quienes la conocían, haciéndolos creer que ella todavía estaba viva y, por ende, compitiendo con las investigaciones en curso para encontrarla. Esto se convierte en un hilo crucial que conecta la obsesión de Zepeda con su eventual culpabilidad en la desaparición y el presunto asesinato de Narumi.
Las declaraciones en el juicio han dejado en claro la postura firme de la familia de Narumi Kurosaki respecto al caso. Galley destacó la unanimidad en la convicción de que cada nueva evidencia señala a Zepeda como el único sospechoso. «No hay otro sospechoso. Solo él tenía el móvil para matarla», afirmó con determinación. Así, el juicio sigue atrayendo la atención tanto en Chile como en Francia, mientras se despliegan ante el tribunal las pruebas que podrían llevar a una resolución crítica en este desgarrador caso.
















