Cada verano, miles de estudiantes universitarios y técnico-profesionales ingresan a empresas de distintos rubros para realizar su práctica profesional. Más que un requisito académico, esta etapa se ha consolidado como una experiencia clave de inserción laboral, donde los jóvenes no solo aplican conocimientos, sino que también comienzan a construir redes, identidad profesional y oportunidades concretas de empleo.
En Chile, se estima que más de 12.000 estudiantes universitarios y cerca de 4.000 alumnos de liceos técnico-profesionales realizan su práctica cada año. Para muchos, es el primer contacto formal con el mundo del trabajo. Y para las empresas, una instancia estratégica para detectar talento, incorporar nuevas miradas y fortalecer su cultura organizacional.
Según el estudio Employers for Youth, el impacto es tangible: uno de cada cinco practicantes (21%) es contratado por la empresa donde realizó su práctica, lo que confirma que esta experiencia funciona como una verdadera puerta de entrada al mercado laboral.
Una experiencia que va más allá del aprendizaje técnico
Por noveno año consecutivo, más de 700 empresas en Chile y Latinoamérica participaron en la conmemoración del Día del Practicante, iniciativa impulsada por FirstJob desde 2018, que busca relevar la importancia de ofrecer experiencias formativas significativas y no meramente administrativas.
La jornada incluyó encuentros con líderes, actividades de integración, espacios de retroalimentación y acciones en redes sociales bajo el hashtag #DiaDelPracticante, reforzando la idea de que una práctica bien diseñada combina acompañamiento, metas claras y oportunidades reales de aprendizaje.
Mario Mora, CEO y fundador de FirstJob, sostiene que esta etapa puede marcar un punto de inflexión en la trayectoria profesional. “Para muchos, la práctica es decisiva para su futuro laboral. Es el momento en que los conocimientos adquiridos en las aulas se enfrentan a desafíos reales. Nuestro objetivo es elevar el estándar de esa primera experiencia”, señaló.
El rol de las empresas: formar y atraer talento
En el sector financiero, industrial, retail y consumo masivo, entre otros, la tendencia apunta a integrar a los practicantes en proyectos concretos y equipos multidisciplinarios, permitiéndoles aportar desde el primer día.
En ese contexto, distintas organizaciones han reforzado sus programas internos. En el caso de Scotiabank Chile, cerca de 30 estudiantes realizan actualmente su práctica en diversas áreas del banco. En el marco del Día del Practicante, la entidad organizó actividades de integración y bienestar, destacando el aporte del talento joven a sus equipos reafirmando su compromiso con el desarrollo profesional temprano.
En este contexto, Karina Vitagliano, Manager Talent Acquisition & Onboarding de Scotiabank Chile destaca que “creemos profundamente en el talento de las nuevas generaciones. Cada año recibimos a estudiantes en práctica porque estamos convencidos del aporte, la energía y el compromiso que entregan a nuestra organización. Nuestro objetivo es acompañarlos en la construcción de su futuro profesional, acercándolos al mundo del trabajo real, mostrándoles distintas experiencias, desafíos y oportunidades que los motiven a confiar en sus capacidades, a seguir sus vocaciones y a alcanzar sus metas”.
Más allá de la conmemoración puntual, especialistas coinciden en que las empresas que invierten en programas estructurados de práctica no solo fortalecen su marca empleadora, sino que también generan una cantera de futuros profesionales alineados con su cultura y desafíos estratégicos.
Un laboratorio de innovación y adaptabilidad
En un escenario empresarial marcado por la transformación digital y la necesidad de adaptación constante, los estudiantes aportan una mirada fresca, digital y disruptiva. Para muchas organizaciones, las prácticas funcionan como un laboratorio de innovación, donde nuevas ideas pueden integrarse con rapidez y menor resistencia al cambio.
Constanza Salazar, Chief Product Officer de FirstJob, enfatiza que hoy ya no basta con ofrecer cupos de práctica: “Dar una buena experiencia dejó de ser un diferencial y pasó a ser un mínimo. Las nuevas generaciones buscan propósito, desafíos reales y espacios donde se sientan parte del equipo”.
A medida que el mercado laboral evoluciona, la práctica profesional de verano se consolida como un punto de encuentro entre expectativas juveniles y necesidades empresariales. Bien gestionada, puede transformarse en un círculo virtuoso: para los jóvenes, una oportunidad concreta de empleabilidad; para las empresas, una inversión estratégica en su capital humano futuro.
















