Los hermanos Felipe, Tomás y Jefferson Antihuén Santi han sido condenados a presidio perpetuo calificado tras ser hallados culpables del triple homicidio de los carabineros Sergio Arévalo, Carlos Cisternas y Misael Vidal en un caso que ha conmovido a Chile. La sentencia fue dictada el jueves en el Tribunal Oral de Cañete, concluyendo un juicio que se extendió por seis semanas y que fue transmitido de manera telemática. El triple asesinato ocurrió en la noche del 26 de abril y durante la madrugada del 27 de 2024, mientras los funcionarios realizaban un control de medidas cautelares en un domicilio rural en la comuna de Cañete, en la Región del Biobío.
Durante la audiencia, que comenzó pasadas las 15:00 horas, se leyeron las sentencias correspondientes para cada uno de los imputados. Además del presidio perpetuo calificado para los hermanos Antihuén Santi por homicidio de carabineros, se condenó también a Nicolás Rivas Paillao como autor colaborador de este grave delito. La justicia impuso penas severas a todos los involucrados, reflejando la gravedad de los hechos y la preocupación por la seguridad pública en el contexto actual del país.
El tribunal absolvió a los hermanos de la acusación de traslado de restos humanos, pero no escatimó en condenarles por otros delitos relacionados. Felipe y Tomás Antihuén Santi recibirán penas de 10 años y 1 día de cárcel por robo con violencia, mientras que sus condenas por tenencia ilegal de armas varían en años, dependiendo de su implicación en cada caso. Jefferson Antihuén Santi, por dos delitos de este tipo, fue sentenciado a 7 años y 1 día.
Nicolás Rivas Paillao, quien actuó como colaborador en el homicidio, también recibió condenas significativas, sumando 17 años y 1 día por su papel en el crimen, en un juicio que dejó claro el compromiso del sistema judicial chileno para enfrentar la delincuencia organizada y los ataques a funcionarios de la policía. Las penas dictadas son un mensaje contundente para disuadir comportamientos criminales que amenazan la seguridad general de la sociedad.
Este caso ha generado una fuerte respuesta de la opinión pública y ha puesto de relieve la situación de riesgo que enfrentan los carabineros en el cumplimiento de su deber. La brutalidad del asesinato de los tres uniformados ha reavivado el debate sobre la seguridad y la protección de las fuerzas del orden en Chile, así como la necesidad de abordar de manera efectiva la violencia en el país.















