La sequía en México se ha intensificado significativamente, afectando a más de 590 municipios a finales de abril, según el Servicio Meteorológico Nacional (SMN). A pesar de las lluvias aisladas que se presentaron en el centro y sur del país, estas no han sido suficientes para mitigar el déficit hídrico acumulado en las regiones más golpeadas. En total, 596 municipios han reportado algún grado de sequía, abarcando desde condiciones moderadas hasta excepcionales, lo que refleja una crisis hídrica en progreso que requiere atención urgente y acciones coordinadas.
Las regiones más afectadas se concentran en el noroeste y norte de México, donde estados como Baja California, Chihuahua, Sonora y Sinaloa indican que todos sus municipios enfrentan condiciones de sequía extremas. Además, otros estados como Querétaro y Durango también presentan un panorama alarmante, aunque con grados de afectación más moderados. A finales de abril, la cobertura de sequía en el país aumentó ligeramente, de un 45.8% a un 46.5%, lo que pone de relieve el crecimiento de esta problemática que afecta tanto a la población como a las actividades económicas, especialmente la agricultura.
Los especialistas del SMN han explicado que el repunte en la sequía se debe a una combinación de factores meteorológicos, incluidos un patrón de circulación anticiclónica y una drástica disminución en el contenido de vapor de agua en la atmósfera. Esto ha causado una disminución en las lluvias y ha contribuido a un incremento de las temperaturas, alcanzando en algunos lugares hasta los 40 grados centígrados. Estos cambios climáticos no solo impactan la disponibilidad de agua, sino que también generan condiciones desfavorables para la agricultura, lo que podría derivar en problemas de abastecimiento de alimentos.
Además de los 596 municipios afectados por sequía, se identificaron 468 municipios con condiciones de sequía anormalmente secas, lo que representa un preámbulo crítico para la escasez de agua. En contraste, 1,407 municipios no han reportado afectaciones, lo que indica que hay zonas en el país que todavía mantienen una relativa estabilidad hídrica. A pesar de las recientes lluvias dispersas provocadas por sistemas climáticos en diversos puntos del país, la amenaza de sequía continúa latente y requiere estrategias de gestión hídrica a largo plazo.
Hacia principios de mayo, el almacenamiento de agua en las presas de México alcanzó un 46.1% de su capacidad total, cifra similar al promedio de los últimos cinco años, pero con un panorama preocupante para las presas destinadas al uso agrícola, que solo alcanzan el 35.1% de llenado. En particular, las presas de Sinaloa y Sonora están en una situación crítica, con niveles de almacenamiento de 7.1% y 12.1%, respectivamente. Estas cifras no solo son preocupantes por estar por debajo del promedio histórico, sino que muestran un retroceso serio en comparación con el año anterior, lo que podría agravar la crisis alimentaria y los conflictos por el agua en el futuro.
















