En Chile, la energía funciona en base al Sistema Eléctrico Nacional (SEN) que conecta al país entre Arica y Chiloé a través de líneas de transmisión, claves y necesarias para la estabilidad. En este proceso, Transelec cumple una función estratégica que sostiene el funcionamiento del Sistema Eléctrico Nacional.
Durante los últimos años, la demanda de energía en el mundo ha obligado a buscar nuevas formas sostenibles de generación de electricidad. Ya sea por el aumento demográfico y el incremento de procesos industriales, su uso va en alza.
Aquello también se refleja en el aumento del consumo en Chile, impulsado por los mismos factores mundiales.
No obstante, datos del Banco Mundial muestran que el consumo per cápita nacional sigue siendo menor en comparación con países desarrollados.
Aún así, el país ha avanzado en aprovechar sus recursos naturales para contribuir al desarrollo de energías renovables, lo que requiere mayor capacidad de inyección al sistema eléctrico.
Un sistema eléctrico se entiende como el conjunto de infraestructura destinada a la generación, transmisión y distribución de energía eléctrica.
La electricidad en Chile funciona a través del Sistema Eléctrico Nacional (SEN), un gran corredor que conecta desde Arica hasta Chiloé, coordinada por el Coordinador Eléctrico Nacional que gestiona:
- Generación (solar, eólica, térmica o hidráulica)
- Transmisión (a través de torres de alta tensión a cargo de diferentes compañías, siendo Transelec la principal empresa del país)
- Distribución (a través de subestaciones y redes hacia usuarios finales)
Aunque cumplen funciones distintas, son fundamentales y complementarios dentro del funcionamiento integral del sistema energético nacional.
¿Cómo funciona la transmisión?
Con más de 80 años de historia, Transelec es la principal empresa de transmisión en el país. La compañía opera la red de alta tensión más extensa de Chile, con más de 10.000 km de líneas, a través de las cuales transporta la energía que abastece al 98% de la población entre Arica y Chiloé.
Una vez generada, la energía eléctrica se conduce a subestaciones elevadoras, donde se aumenta su tensión para que el transporte a largas distancias sea más eficiente y se reduzcan las pérdidas por efecto Joule.
Desde allí, en alta tensión, la electricidad se transmite por las líneas de Transelec hasta subestaciones que disminuyen nuevamente el voltaje, antes de ser entregada a las redes de distribución que la llevan hasta hogares, comercios e industrias.
Estas líneas de alta tensión están construidas con conductores de aluminio o cobre, materiales que destacan por su buena conductividad y permiten minimizar las pérdidas de energía a lo largo del recorrido.
¿Por qué la transmisión es clave?
La transmisión de electricidad es un eslabón clave en el sistema, permitiendo conectar de forma eficiente y segura las centrales generadoras con los centros de consumo.
Teniendo en cuenta que Chile se ha propuesto que, hacia 2030, alrededor del 80% de su generación eléctrica provenga de fuentes renovables, la transmisión cumple un rol clave para integrar estos proyectos al sistema y llevar esa energía a los distintos puntos del país.
En esta etapa, el rol de Transelec y de la transmisión es garantizar un suministro eléctrico continuo y confiable para todos los usuarios.
Por ello, la interconexión y modernización de las líneas de transmisión son fundamentales para garantizar un suministro continuo y seguro, fortaleciendo la resiliencia del sistema frente a eventuales contingencias y contribuyendo al desarrollo económico del país.
Estas mejoras permiten que el sistema eléctrico opere de manera cada vez más coordinada y robusta, avanzando en el logro de un mismo propósito: llevar energía confiable a personas, empresas e industrias a lo largo de Chile.
En nuestro país, una parte relevante del flujo de energía se canaliza hoy a través de corredores de transmisión estratégicos, especialmente en tensiones de 500 kV, por lo que una falla en estos activos puede tener impactos en zonas extensas del Sistema Eléctrico Nacional.
Por ejemplo, las líneas de 500 kV son esenciales para transportar la energía desde el norte -donde se concentra la mayor generación solar y eólica- hacia el centro del país, donde se encuentra la mayor demanda.
Algo similar ocurre con la electricidad proveniente del sur. Este flujo se realiza a través de un sistema radial, que funciona como una columna vertebral del sistema eléctrico. Sin embargo, para que esta estructura sea segura, debe ser sólida y resiliente.
Los desafíos futuros
Actualmente, el país enfrenta un déficit de capacidad de transmisión, lo que hace necesario impulsar nuevas obras que permitan acompañar el crecimiento de la generación renovable y de la demanda eléctrica.
Por ello, es fundamental aumentar las inversiones, no solo en infraestructura física, sino también en tecnología, con el objetivo de fortalecer el sistema eléctrico nacional.
Uno de los principales obstáculos en este desafío es el problema de la permisología, que ha ralentizado el desarrollo de nuevos proyectos.
La construcción de nuevas líneas de transmisión permite diversificar las rutas por donde circula la energía, haciendo al sistema más robusto y resiliente frente a eventuales contingencias, y aprovechando mejor el potencial de generación renovable del país.
Por eso, agilizar los procesos de autorización y ejecución de obras es tan importante como invertir en tecnología y planificación.
















