La empresa sanitaria Essbio ha confirmado la trágica muerte de un trabajador de una empresa contratista que realizaba labores de mantenimiento en un estanque ubicado en Tomé, Región del Biobío. El accidente se produjo cuando el buzo comercial, identificado como Julio Alfaro, fue succionado por una tubería mientras realizaba su trabajo. Según informaron fuentes de T13, el cuerpo del trabajador fue encontrado tras intensas labores de búsqueda realizadas por equipos de emergencia. Esta situación ha suscitado una gran preocupación y cuestionamientos sobre las condiciones laborales en las que se encontraban los trabajadores.
José Contreras, compañero y amigo de Julio Alfaro, ha señalado que el fatal accidente se debió a una grave negligencia. En una entrevista con T13 En Vivo, Contreras explicó que, durante las labores de limpieza en un pozo de agua, solo se cerró una de las válvulas necesarias para asegurar la seguridad del buzo. «Eran dos válvulas; una que estaba arriba y otra que estaba abajo, y solo cerraron la válvula que estaba arriba y se olvidaron de cerrar la de abajo», manifestó. Este descuido, según él, fue lo que llevó a que el cuerpo de su compañero fuera succionado, resultando en una tragedia que podría haberse evitado.
El compañero de la víctima también enfatizó la importancia de seguir protocolos de seguridad en espacios confinados y de alto riesgo. Contreras hizo hincapié en la necesidad de implementar un adecuado sistema de bloqueo, que Identifica a todos los participantes en la tarea. «No sé si en esta empresa estaba esa caja de bloqueo, pero lo que me hicieron entender es que si se bloqueó la primera válvula, nunca se debió haber olvidado la segunda», concluyó, reflejando su frustración ante lo que considera un fallo crítico en las medidas de seguridad.
Además de la falta de protocolos adecuados, Contreras denunció que su compañero estaba trabajando sin un contrato formal. Esto pone de manifiesto las condiciones de precariedad en las que operan algunos trabajadores del sector. «El buceo es una profesión de muy alto riesgo, y actualmente Julio no contaba con un contrato de trabajo mientras se desempeñaba en un ambiente que requiere de estrictas medidas de seguridad. Sin embargo, tampoco había prevencionistas de riesgo de ninguna de las dos empresas involucradas», lamentó Contreras, subrayando que estas omisiones contribuyen a que ocurran estos trágicos accidentes.
Este trágico suceso ha puesto de relieve la grave situación en la que trabajan los buzos en Chile y ha generado un llamado urgente a mejorar las condiciones laborales y de seguridad en el sector. Los accidentes en el buceo comercial son especialmente peligrosos, y es fundamental que todas las empresas del rubro prioricen la seguridad de sus trabajadores. La muerte de Julio Alfaro no solo es una pérdida irreparable para su familia y amigos, sino también una oportunidad para reflexionar sobre la necesidad de estándares más estrictos que protejan la vida de quienes realizan trabajos en estas condiciones extremas.
















