El caso de Martín de los Santos ha tomado un giro notable después de que su defensa presentara una querella por delitos de lesiones graves y amenazas simples, luego de que él fuera formalizado por la agresión a Guillermo Oyarzún, un conserje de 70 años, en Vitacura el pasado 17 de mayo. Esta agresión tuvo graves consecuencias para Oyarzún, quien sufrió pérdida de visión en un ojo y pérdida del olfato. La defensa de De los Santos sostiene que él fue víctima de un actuar violento y desmedido, tanto en el club nocturno donde presuntamente fue agredido horas antes, como en las contundentes golpizas que recibió el día de su detención.
La querella detalla un contexto complejo en el que Martín de los Santos habría sido expuesto a una posible sumisión química en un club nocturno de Vitacura. La defensa argumenta que, tras notar síntomas de confusión y desorientación, el acusado sufrió una agresión física desproporcionada por parte del personal de seguridad del local. Según los relatos, De los Santos intentó resistirse al gasto compulsivo que se le estaba induciendo y fue severamente golpeado por el personal de seguridad, lo que lo llevó a huir del lugar en un estado de evidente perturbación y vulnerabilidad, buscando auxilio en plena vía pública.
El segundo episodio de violencia, según la querella, ocurrió en las inmediaciones del Centro de Justicia el día de la detención de De los Santos. Este ataque fue perpetrado por al menos dos personas que, sin previo aviso, iniciaron una agresión brutal contra él. El relato describe cómo fue golpeado hasta caer al suelo, recibiendo patadas y golpes de puño, siendo incapaz de defenderse debido a su estado físico y psicológico ya deteriorado. Los detalles que brinda la defensa sugieren que uno de los agresores usó un objeto metálico para rematar la golpiza, dejándolo en un estado lamentable.
A pesar de la brutalidad del ataque, el informe de la defensa señala que De los Santos no pudo recibir la ayuda necesaria de las autoridades tras dirigirse a la 36° Comisaría de Vitacura. El carabinero de guardia solo dejó constancia de la denuncia sin proceder a formalizarla, lo que ha llevado a De los Santos a enfrentarse a consecuencias severas en su calidad de vida, incluyendo fracturas en las costillas y un fisura en el antebrazo. Su situación ha generado un impacto significativo en su bienestar físico y emocional, obligándolo a limitar su movilidad por miedo a futuros ataques.
El ambiente mediático que rodea este caso ha intensificado la angustia del acusado, quien se siente amenazado y perseguido tras la difusión de su situación en diversos medios. La esposa de Guillermo Oyarzún ha expresado su indignación, resaltando la falta de justicia y el trato desigual que parece existir en este tipo de casos. La próxima audiencia de reformalización está programada para el 23 de junio, donde se revisará la posibilidad de imponer prisión preventiva a De los Santos. Este caso ha resaltado las complejidades legales y sociales que enfrentan las víctimas y los acusados en situaciones de violencia, poniendo de manifiesto la lucha por la justicia y la equidad en el sistema.
















