Un reciente informe elaborado por Kantar Chile ha revelado que el 75% de los hogares chilenos ha enfrentado dificultades para pagar la cuenta de la electricidad durante el último año. Esta situación se ha agudizado con un nuevo aumento promedio del 4,9% en las tarifas eléctricas, que comenzó a regir el pasado miércoles. La investigación destaca que la mayoría de las familias se verán obligadas a adaptarse a este incremento en un contexto marcado por la inflación acumulada, el aumento del valor de la Unidad de Fomento (UF) y un incremento general en los costos de vida. Este panorama ha generado un desgaste económico en los hogares, quienes luchan por ajustar sus presupuestos mensuales ya de por sí tensados.
De acuerdo con el informe, un abrumador 82% de los encuestados ha declarado que ya ha tenido que restringir sus gastos en diversos ámbitos para poder mantener un equilibrio en su presupuesto familiar. Esta tendencia evidencia el creciente impacto que el aumento en el costo de la vida ha tenido en la economía doméstica. La presión se siente con mayor intensidad a la hora de abonar las cuentas de servicios básicos, donde un 75% de los chilenos ha admitido tener dificultades para cumplir con el pago de la electricidad, ya sea de manera ocasional o constante. Esta situación ha puesto en alerta a diversos sectores que abogan por un análisis profundo de las políticas tarifarias.
La realidad para muchas familias se vuelve más complicada con la nueva alza en las tarifas, ya que prácticamente el 90% de los hogares se declara dispuesto a modificar sus hábitos de gasto para hacer frente a este incremento. A destacar, un 42% de los encuestados asegura que tendrá que ajustar considerablemente sus gastos, lo que implica una reconfiguración de prioridades en el presupuesto familiar. Carolina Livacic, CCO de Kantar Chile, manifiesta que el fenómeno más preocupante es la sensación de que las familias llegan sin margen a enfrentar este nuevo aumento, lo que resulta en un desgaste financiero que se ha ido acumulando con múltiples alzas previas.
Las medidas que las familias están adoptando son variadas y van más allá del simple control del gasto eléctrico. Según el reporte, un 78% de los hogares se propone controlar el uso de electrodomésticos y aparatos eléctricos para reducir el consumo. De igual manera, un 40% ha decidido reducir el uso de calefacción eléctrica, y un 22% está evaluando inversiones en equipos energéticamente más eficientes, buscando una solución a largo plazo para los altos costos de la electricidad. Resulta llamativo que un 16% de los encuestados está considerando alternativas de combustible como el gas o la parafina para reemplazar parte de su consumo energético, lo que indica una búsqueda de estrategias más allá de las soluciones convencionales.
El informe de Kantar Chile concluye que el ajuste en los estilos de vida no se limita exclusivamente al consumo de energía eléctrica; un 39% de los encuestados también planea reducir sus actividades recreativas y gastos personales para equilibrar su presupuesto. Por otro lado, un 25% anticipa posponer compras del hogar o gastos no esenciales. Solo un 4,5% de los encuestados indicó que no adoptará ninguna medida frente al aumento de los costos eléctricos, lo que demuestra la seriedad del asunto. Livacic enfatiza que cuando las personas comienzan a restringir gastos cotidianos y postergar compras, ello es indicativo de la presión económica creciente que se ha profundizado en el tiempo, creando un entorno de fragilidad económica y una arraigada incertidumbre financiera.
















