Con ojos de drone

Un drone es un vehículo aéreo no tripulado radiocontrolado. Sin embargo, a pesar de lo simple de su definición, las implicancias y características de la tecnología involucrada en su desarrollo, se mantienen en permanente expansión. Tanto es así, que su uso doméstico es cada día más común, casi ingresando a la categoría de artículo de entretención familiar.

Una causa de aquello es el hecho de que la industria ha ido equipando a sus robots con cada vez más virtuosas cámaras, ricas tanto en definición como en potencia de teleobjetivo. Algunos modelos, como el Phantom 3 Professional, permiten grabaciones en 4K y entregan una experiencia de control mucho más cómoda gracias a su comando personalizable y un manejo intuitivo.

Sin embargo, desde versiones aún más básicas que el anterior, las facilidades se maximizan mediante el uso de un smartphone. Con estos dispositivos, es posible planificar el vuelo trazando una ruta en el mapa y dándole al drone la instrucción de seguirla vía gps, como ocurre con el Parrot BEBOP, entre muchos otros. Este modelo, además, de precio promedio en el mercado, posee un estabilizador de gran calidad, gracias al que mantiene constante el ángulo de toma de imagen, en cualquiera que sea la inclinación del drone, mientras graba en 1080p.

Un zoom a las ventajas del uso de sus cámaras

El mayor atractivo de estas maquinitas voladoras, además de su control vía remota y de variados upgrades según modelo, es la posibilidad de capturar imágenes y vídeos de sus sobrevuelos y recorridos. En aquella arista de su uso, se hallan sus más amplias posibilidades, capaces de vincular a los drones con la vigilancia privada, la cobertura de prensa, la industria cinematográfica, el control policial para accidentes en la ruta, el estudio zoológico y mucho más.

Cuando se trata de megaeventos, como la pasada Copa del Mundo de Brasil, los drones permiten reducir hasta en 60 veces la captura de imágenes de alta calidad, puesto que permiten prescindir de helicópteros u otros mecanismos más complejos, entregando ángulos inmejorables de visión. En dicho torneo, los modernos avances permitieron que el público tuviera el respaldo de la vigilancia de drones Hermes 900 que circundaban los estadios, mientras se mantenían conectados a internet vía WiFi de 50 megas. Estas naves, de mediana envergadura, están equipadas con prestaciones electro ópticas, imagen IR, fijación de objetivos por láser y otros, siendo enormemente eficaces en seguridad.

En situaciones de emergencia, por otro lado, los drones han prestado utilidad debido no sólo a sus temerarias posibilidades de desplazamiento, sino también a la incorporación de cámaras térmicas. Gracias a esta tecnología, es posible encontrar víctimas de algún desastre en medio de escombros o en lugares de difícil visibilidad, sobre todo cuando ya ha caído la noche. El DJI Zenmuse XT, por ejemplo, es uno de los modelos que logra este tipo de ventajas, con una imagen térmica rápida y de captura muy precisa.

La ciencia, haciendo beneficio de sí misma, se ha visto enormemente favorecida con la implementación de drones en su trabajo. La cartografía, por ejemplo, ha encontrado en estos robots a un nuevo compañero de labores, puesto que sus imágenes de amplio campo visual y enorme precisión han permitido elaborar un mapeo mucho más acabado y eficiente, reduciendo los tiempos empleados en cada tarea de manera dramática. Desde otra perspectiva, el uso militar de los drones en vigilancia fronteriza ha sido vital para diversos ejércitos y promete serlo cada vez con más preponderancia. Un drone, gracias a su larga autonomía de vuelo a bajo costo, es muy útil en la observación de bases e instalaciones o en la vigilancia del traslado de un convoy militar.

Además, y como es de esperar, el uso recreativo civil de estos aparatos no se ha quedado atrás en crecimiento. Drones como el Parrot AR.Drone, están provistos de más de una cámara, con diferentes posiciones estratégicas y resoluciones de imagen, equipadas de sensores CMOS de tipo gran angular con ideales condiciones para una observación panorámica, en conexión inalámbrica con el dispositivo que elija el usuario. Este robot, básico en equipamiento y precio de mercado, es uno de los que ha logrado unir el trabajo de sus cámaras con el de videojuegos de realidad aumentada, puesto que la empresa que los cobija cuenta con juegos de combate virtual para modo solitario y multijugador. Todo un mundo.

En definitiva, cuando se trata del aprovechamiento de las cualidades de robots que disponen de cámaras con visión en 360 grados, sensibilidad térmica, definición 4K, transmisión streaming, zoom óptico de 100x o más, el límite el sólo la creatividad humana que, a su vez, parece siempre avanzar al menos un paso más adelante que la inventiva científica y tecnológica y esperen que reine la realidad virtual, falta poco.

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