El encarecimiento de materiales y combustibles ha tenido un efecto significativo en los costos de construcción en Chile, marcado por un contexto internacional complejo y un alza constante en el precio del petróleo. Expertos de la industria estiman que este impacto ha variado entre un 5% y un 16,6%, dependiendo de la naturaleza del proyecto y su estado de avance. Sin embargo, a pesar de estas presiones en los costos, la amplia oferta de viviendas y una demanda aún débil han logrado contener el aumento de precios en el sector inmobiliario. Con cerca de 60 mil unidades disponibles en la Región Metropolitana, los desarrolladores enfrentan un reto considerable al intentar trasladar estos incrementos a los compradores.
Durante el inicio del segundo trimestre, se ha observado una desaceleración en la demanda de viviendas, lo que ha limitado la capacidad de los inmobiliarias para aumentar los precios y absorber los mayores costos de construcción. Jorge Pino, economista senior de TOCTOC, indicó que la existencia de un alto stock de viviendas actúa como un amortiguador contra las presión de costos enfrentadas por la industria. Este sobrante de oferta implica que los inmobiliarios tienen poco margen para ajustar los precios al alza, lo que podría ayudar a mantener el mercado más accesible en un escenario de creciente inflación en los costos de materiales.
El impacto del encarecimiento del petróleo es especialmente notable en las fases de planificación y presupuesto de nuevas obras, como señala Ignacio Vila, Gerente General de ICONSTRUYE. El crudo influye directamente en la logística, el transporte y la obtención de materiales de construcción, lo cual continúa siendo un factor crucial que afectará los costos en los próximos meses. Las proyecciones indican que si el precio del barril de petróleo sigue ascendiendo y se acerca a los 100 dólares, los materiales de construcción pueden experimentar alzas adicionales que estarían entre el 6% y el 9% en un escenario moderado, o incluso hasta un 16% si las presiones son más intensas.
Pese a los desafíos actuales, el sector inmobiliario chileno no pierde la esperanza y observa factores que podrían dar lugar a una recuperación gradual. La implementación de subsidios a las tasas de interés y nuevas legislaciones destinadas a acelerar los procesos de construcción y inversión emergen como potenciales impulsores de actividad en el mercado. Estas medidas no solo buscan facilitar el acceso a la vivienda, sino que también podrían ayudar a mitigar algunos de los efectos adversos del incremento de costos en la construcción, alentando así una recuperación en la confianza del consumidor.
No obstante, la evolución de los precios en el sector inmobiliario seguirá siendo dependiente del comportamiento del mercado de combustibles y la capacidad de recuperación de la demanda de viviendas en los próximos meses. Mientras los desarrolladores luchan para equilibrar la presión de los costos con el estancamiento en la demanda, el futuro del sector podría estar marcado por un delicado equilibrio entre la oferta y la presión de los costos, lo que podría traducirse en precios más accesibles para los compradores si la oferta continúa superando la demanda.
















