Este miércoles, en una rueda de prensa, el ministro de Seguridad, Martín Arrau, reveló detalles cruciales sobre la detención del cuarto sospechoso involucrado en el trágico crimen de un niño de 12 años en la comuna de San Bernardo. El detenido, un joven de 17 años, no es un desconocido para la justicia, ya que cuenta con antecedentes penales y ha participado en el Plan de Seguridad Integrada (PSI), más conocido como Plan 24 Horas. Este programa tiene como objetivo la rehabilitación de menores infractores y la prevención de conductas delictivas, sin embargo, su efectividad está siendo cuestionada a raíz de este nuevo caso de violencia extrema.
El ministro Arrau destacó que el joven detenido había ingresado al PSI en abril de 2024, a la edad de 15 años, tras ser acusado de robo con intimidación. Posteriormente, en marzo de 2026, volvió a caer en el sistema tras ser procesado por la receptación de un vehículo motorizado. En ambos casos, fue derivado a la Municipalidad de San Bernardo para participar en actividades de prevención social. A pesar de estas intervenciones, el joven continuó su camino delictual, lo que pone de manifiesto posibles fallas en el sistema de rehabilitación que el programa ofrece.
La situación generó una fuerte reacción en los medios de comunicación. El reconocido periodista José Antonio Neme expresó su indignación en el programa Mucho Gusto, afirmando que el hecho de que se tratara de menores reincidentes no era una sorpresa para nadie. «Ya hemos estado en este lugar y lo más preocupante es que no hay cambios en las estrategias para abordar este problema», comentó Neme, enfatizando la necesidad urgente de replantear las políticas actuales ante la ineficacia de las mismas.
Neme llegó a cuestionar directamente el Plan 24 Horas, diciendo: «¡En mi perra vida había escuchado ese programa!». Su descontento fue claro al afirmar que los jóvenes involucrados en tales crímenes tienen un camino irreversible, señalando que, con solo 17 años, ya habían arrastrado a un niño por el pavimento, un acto de brutalidad que refleja serios problemas sociales y de atención que requieren una respuesta más efectiva de las autoridades.
La discusión sobre la efectividad del Plan 24 Horas y la gestión de menores infractores se intensifica ante esta tragedia. La voz de Neme resuena como un llamado a la acción, sugiriendo que el gobierno y las instituciones deben revisar sus estrategias y acciones. La comunidad está ahora más preocupada que nunca: ¿cómo se puede asegurar la protección de los niños en un contexto donde jóvenes delincuentes siguen reingresando al sistema sin una solución definitiva? Este caso no solo recalca la necesidad de reformas en la seguridad pública, sino también un cambio en la manera en que se abordan los problemas de violencia juvenil.














