En el sector de los Tres Antonios en Ñuñoa, la situación de seguridad ha alcanzado un estado alarmante tras el cierre de un departamento en el cuarto piso, usado anteriormente como punto de venta de drogas. Este lugar, ubicado frente a una botillería, ha sido escenario de enfrentamientos violentos en el pasado, resultando en la muerte de varias personas. La municipalidad tomó medidas hace unas semanas al clausurar este punto de venta, pero los problemas en la zona parecen lejos de resolverse.
Con la clausura del departamento, muchos delincuentes se han reubicado en la llamada «Plaza Niño Volador», un área que se ha convertido en un gran foco de consumo de drogas y alcoholismo. Los usuarios de estas sustancias se agrupan en la plaza, generando un ambiente de inseguridad y desorden. Según testigos, el consumo de droga es algo cotidiano, lo que ha comenzado a afectar la convivencia del vecindario, donde la tranquilidad se ha vuelto un recuerdo lejano.
Recientemente, personal de la 33° comisaría se vio involucrado en un enfrentamiento con varios antisociales en la zona. A pesar de la intervención policial, todos los involucrados fueron liberados poco después, lo que ha generado preocupación entre los residentes. Este ciclo de detenciones y liberaciones deja a los vecinos con la sensación de que la justicia y el orden no están siendo mantenidos adecuadamente, permitiendo que los delincuentes continúen operando sin miedo.
Los problemas de seguridad en Ñuñoa han llevado a que la comunidad sienta que necesita defenderse por sí misma en las calles. A pesar de la presencia de patrullas en el cuadrante de la 33° comisaría, muchos ciudadanos sienten que esto no es suficiente para abordar la creciente delincuencia. Un reciente punto de prensa por parte de las autoridades no ha logrado mejorar la percepción de seguridad entre los habitantes, quienes demandan acciones más efectivas.
La situación en los Tres Antonios refleja un problema mayor en la lucha contra el narcotráfico y la violencia en las calles de Santiago. Con un aumento en actividades delictivas, los residentes de la zona claman por atención inmediata y soluciones adecuadas. Mientras las autoridades intentan contener la situación, los vecinos enfrentan un día a día marcado por el miedo y la incertidumbre, deseando que el regreso a un entorno seguro sea posible.
















