Un nuevo escándalo ha sacudido el ámbito de la salud en Chile tras la detención de José Dioximar Albornoz Martínez, un profesional colombiano que fue arrestado por su supuesta vinculación en la venta de licencias médicas fraudulentas. Este individuo es el último de una lista que incluye a seis médicos y un representante legal de un presunto centro médico, todos los cuales han sido formalizados ante el 8° Juzgado de Garantía de Santiago. El tribunal ha dictado prisión preventiva para todos ellos, marcando un hito en la lucha contra la corrupción en el sistema de salud pública del país.
José Dioximar Albornoz Martínez había establecido la sociedad Medicilios SpA, una de las tres compañías involucradas en esta red de emisión de licencias médicas falsas. Desde que comenzó sus operaciones en noviembre de 2021, la sociedad ha emitido más de 22,000 licencias médicas, la mayoría de ellas vinculadas a Fonasa, lo que equivale a unos ingresos superiores a $260 millones desde 2023. La Contraloría ha detectado que un total de 1,212 funcionarios públicos recibieron 3,172 licencias a través de este sistema fraudulento, lo que lanza una alarmante sombra sobre la ética en algunos sectores del servicio público.
En un análisis más profundo de los hechos, se descubrió que algunos de los beneficiarios de estas licencias médicas fraudulentas no estaban realmente incapacitados. De los 1,212 funcionarios que obtuvieron las licencias, se encontró que al menos 11 de ellos viajaron fuera del país mientras deberían haber estado en reposo, y cuatro fueron vistos en un casino, lo cual no solo compromete la legalidad de las licencias sino también la integridad del sistema público. Este caso ha subrayado la necesidad de una vigilancia más estricta por parte de las autoridades para evitar estos abusos.
Lo que resulta aún más alarmante es que Albornoz emitía licencias médicas incluso mientras estaba en el extranjero, destacándose el 27 de diciembre de 2021, cuando se reportó que generó una licencia cada tres minutos. Este patrón denota un funcionamiento sistematizado de un esquema ilícito que podría haber afectado gravemente tanto el sistema de salud pública como la confianza de los ciudadanos en las instituciones estatales. El médico, que se graduó en 2013 de la Universidad Simón Bolívar en Colombia, enfrenta ahora las consecuencias de sus acciones en un tribunal.
El caso ha galvanizado la atención tanto del público como de las autoridades, recordando a todos que la lucha contra la corrupción es fundamental para el bienestar de la sociedad. La Fiscalía Oriente ha imputado a los otros siete implicados en esta red delictiva con diversos cargos, incluidos la emisión de licencias médicas falsas y la asociación delictiva. Este caso no solo tiene un impacto inmediato en los involucrados, sino que también plantea interrogantes sobre la seguridad y la eficacia de los sistemas que rigen la salud pública en Chile.
















