En un reciente episodio de *La Voz de los que Sobran*, el panelista Jaime Coloma lanzó una crítica contundente hacia las reacciones que desencadenó la compra de un lujoso penthouse por parte de la influencer Naya Fácil en el exclusivo barrio de El Golf, en la comuna de Las Condes. La polémica se avivó tras los comentarios despectivos de algunos residentes del sector, quienes cuestionaron la llegada de la creadora de contenido, sugiriendo que traería consigo «flaiterío y ordinariez». Coloma no tardó en señalar que estas críticas evidencian un profundo sesgo de clase, cuestionando la doble moral al juzgar a personas en función de su origen socioeconómico.
Durante su intervención, Coloma enfatizó que el clasismo implícito en estas reacciones se origina en el hecho de que Naya Fácil proviene de un entorno social que, a juicio de los críticos, no se alinea con los «valores» del barrio. «Finalmente, el clasismo que se establece aquí tiene que ver con que Naya Fácil viene, aparentemente, de un sector socioeconómico que no colinda con el espíritu del barrio», argumentó Coloma, generando una reflexión sobre cómo las críticas a ciertos personajes públicos suelen estar teñidas de prejuicios de clase.
Coloma utilizó un ejemplo impactante para ilustrar su punto: mencionó a un empresario que, a pesar de haber acumulado su patrimonio mediante prácticas cuestionables, no recibe el mismo rechazo que una influencer de origen humilde. «Si yo tengo de vecino a un empresario que explota a su gente y que es corrupto, eso no genera el mismo problema», planteó, desafiando la percepción pública sobre la moralidad de aquellos en posiciones de poder. La panelista Bernardita Ruffinelli se sumó al debate con una frase provocadora: «Condenamos a la puta por sobre el ladrón», a lo que Coloma respondió con una matización que profundizaba en el clasismo del juicio social.
Coloma argumentó que el juicio social no se aplica de la misma manera a todos, señalando que se condena a «ciertas putas y a ciertos ladrones», mientras que los delincuentes de cuello y corbata suelen ser perdonados. Este énfasis en el clasismo quedó aún más evidente cuando recordó casos similares en Las Condes y Vitacura, donde la llegada de proyectos de vivienda para la clase media generó reacciones negativas. «Cuando se habla de llevar el Metro a Vitacura, algunos se ponen nerviosos», manifestó, subrayando la hipocresía de ciertos sectores que rápidamente asociaron a nuevos vecinos de clase baja con una pérdida de calidad de vida.
Finalmente, Coloma advirtió que este tipo de clasismo representa un problema más amplio en la sociedad chilena. La facilidad con la que se juzga a personas de orígenes humildes, en contraposición al silencio ante la corrupción y los delitos de elite, revela una profunda injusticia social. Además, recordó que Naya Fácil ha hablado abiertamente sobre su pasado en el comercio sexual, una experiencia que muchos intentan deslegitimar a pesar de que ella misma se ha mostrado orgullosa de haber superado esa etapa. Este trasfondo aporta aún más complejidad al debate sobre la aceptación y el rechazo en las comunidades acomodadas.
















