La trágica muerte de Julio Alfaro, un joven buzo de 28 años, ha conmocionado a la comunidad de Tomé, en la Región del Biobío. El incidente ocurrió el jueves alrededor de las 14:00 horas en la planta de tratamiento de agua potable ubicada en Cerro Estanque, donde Alfaro se encontraba realizando labores de mantención. Aparentemente, fue succionado por una de las tuberías mientras trabajaba, lo que activó una emergencia que obligó a la empresa Essbio a suspender el suministro de agua en la comuna para facilitar la búsqueda del trabajador. Tras horas de trabajo incesante, su cuerpo fue encontrado sin vida aproximadamente a las 2 de la madrugada del viernes.
Los amigos y familiares de Julio Alfaro, oriundo de Los Ángeles y con antecedentes de haber pertenecido a la Armada, lamentan la pérdida de un ser querido que dedicó su vida a trabajar en el sector acuático. A pesar de su experiencia, los cercanos a la víctima han denunciado que no contaba con un contrato formal en su empleo con la empresa contratista Ápala Marine, que prestaba servicios a Essbio en ese momento. Esta situación ha suscitado un clamor generalizado por justicia y ha generado un intenso debate sobre las condiciones laborales en el sector.
Una de las voces más destacadas en la demanda de justicia ha sido la madre de Julio, quien ha exigido una investigación exhaustiva sobre las circunstancias del accidente. En declaraciones a Tele13, enfatizó la importancia de determinar las responsabilidades detrás de la tragedia, cuestionando la presencia de un prevencionista de riesgos en el sitio de trabajo. La madre de Julio instó a las autoridades a tomar en cuenta la seguridad de los trabajadores: ‘Hay que indagar qué sucedió, por qué pasó lo que pasó’, dijo, agregando que las válvulas que operaba su hijo requerían protocolos estrictos de seguridad.
El accidente ha sido calificado como una ‘negligencia muy grave’ por uno de los compañeros de Julio, quien relató que la válvula que activa la succión de agua estaba encendida cuando debería haber estado apagada. Este tipo de acusaciones ha llevado a la Fiscalía y a la Policía de Investigaciones (PDI) a abrir una investigación sobre las condiciones de trabajo en la planta de tratamiento y las fallas que podrían haber llevado a esta tragedia. La búsqueda de respuestas es una prioridad no solo para la familia de Alfaro, sino también para la comunidad, que exige condiciones laborales más seguras y responsables.
La muerte de Julio Alfaro pone de manifiesto la necesidad urgente de revisar y mejorar las normativas de seguridad laboral en el sector acuático, un área que, aunque esencial, ha sido históricamente marcada por riesgos significativos. La comunidad de Tomé y los seres queridos de Julio esperan que este trágico evento sirva como un llamado a la acción, para que otros no tengan que enfrentar la misma dolorosa realidad. La advocación de la madre de Julio por justicia resuena en muchos corazones, recordando que la vida de cada trabajador merece ser protegida y valorada, y que la seguridad no debería ser una opción, sino un derecho fundamental.
















