En el tercer juicio que se lleva a cabo en Francia contra Nicolás Zepeda por la desaparición de Narumi Kurosaki, el desarrollo de la audiencia ha tomado un giro significativo. Durante esta jornada, el juez Eric Chalbos realizó un interrogatorio directo al acusado, cuestionando las razones de su viaje a Francia. Zepeda, en su declaración, afirmó que su intención era encontrar respuestas después de la ruptura con Narumi, lo que desencadenó una serie de preguntas incisivas del juez sobre la veracidad de sus afirmaciones previas. Este momento marcó un punto crucial en el proceso judicial, obligando a Zepeda a confrontar las contradicciones en sus declaraciones.
Uno de los aspectos más controvertidos del juicio fue el examen de las compras realizadas por Zepeda en Dijon, donde adquirió un bidón de cinco litros de un producto inflamable, un pulverizador y cerillas. A pesar de sus explicaciones –que incluyen una justificación sobre la limpieza de su vehículo y una improvisada razón para la compra del bidón–, el juez no se mostró convencido y destacó que la elección de un bidón lleno en lugar de uno vacío era poco lógica. Zepeda defendió su decisión, mencionando que desechó el bidón en la basura de su hotel, pero las dudas y la incomodidad de su testimonio fueron evidentes durante el interrogatorio.
La noche del 1 de diciembre de 2016 fue otro punto focal en el juicio, donde el juez cuestionó a Zepeda sobre su presencia en el campus universitario de Besançon. El acusado admitió que intentó acercarse al departamento de Narumi y describió sus intentos de entrar al edificio. Sin embargo, su relato se complicó cuando mencionó que, tras ver a Narumi con otra chica, entró en pánico y decidió huir del lugar. Estas revelaciones sobre su comportamiento esa noche han generado incertidumbre sobre sus intenciones y han llevado a Chalbos a plantear más preguntas inquietantes.
Otro momento crucial en la audiencia fue el cruce de Zepeda con un testigo, el cual había negado previamente. Aclaró que se encontraba con una persona, identificada posteriormente como Rachel Roberts, durante un breve instante. Este encuentro, que el acusado había omitido inicialmente, plantea preocupaciones sobre la credibilidad de su testimonio y la verdad de sus acciones la noche de la desaparición de Narumi. Además, evidencia una posible conexión y un entorno más complejo de lo que Zepeda había tratado de presentar.
Finalmente, la audiencia se centró en el reencuentro de Zepeda y Narumi el 4 de diciembre de 2016, donde entregó una nueva versión, intentando suavizar el relato anterior. Zepeda indicó que al encontrarse con Narumi, ella lloraba, sugiriendo un encuentro inesperado. Sin embargo, cuando el juez cuestionó cómo sucedió esta reunión, Zepeda ofreció una explicación confusa sobre sus movimientos. La contradicción en sus relatos y la falta de claridad han generado un ambiente tenso en el juicio, dejando al juez y a los presentes sin respuestas concretas sobre el paradero de Narumi y los eventos que sucedieron esa noche.
















