La reciente designación de Robert Prevost como el nuevo Papa León XIV ha despertado un renovado interés turístico en Chiclayo, una ciudad costera del norte de Perú. Su primer saludo desde el Vaticano, pronunciado en español hacia esta localidad, ha puesto a Chiclayo en el centro de atención internacional, lo que ha llevado a la alcaldía a lanzar una iniciativa innovadora denominada ‘La ruta del papa’. Esta propuesta no solo busca resaltar la importancia religiosa de la ciudad, donde Prevost fue obispo durante ocho años, sino también potenciar el turismo cultural y gastronómico en la región.
La alcaldesa de Chiclayo, Janet Isabel Cubas, entusiasmada por la conexión del papa con su ciudad, ha afirmado que hay un gran potencial turístico que es necesario capitalizar. «Definitivamente, aquí tenemos un potencial turístico grande que hay que aprovechar y además que es un turismo que también tiene una dimensión de religiosidad», subrayó. La ruta incluirá visitas a la catedral, conocida por su arquitectura que se dice fue diseñada por Gustave Eiffel, así como al obispado que Prevost habitó y otras iniciativas sociales que fomentó durante su tiempo allí.
Además de los atractivos urbanos, ‘La ruta del papa’ incluirá paradas en pueblos cercanos como Monsefú y Motupe, que albergan importantes festividades tradicionales. En Monsefú, el Jesús Nazareno Cautivo es venerado con fervor, mientras que en Motupe se celebra la Festividad de la Santísima Cruz, un evento colorido y lleno de devoción. Entre estos puntos, destaca Eten, donde los fieles rinden culto al Divino Niño del Milagro, una devoción que Prevost ha promovido, llevando consigo miles de firmas hasta el Vaticano para que esta localidad sea reconocida como ciudad eucarística.
A medida que se vislumbra la puesta en marcha de esta ruta, el operador turístico Nino Onofre ha comentado que la cantidad de turistas religiosos que ya visitan la zona podría incrementarse significativamente gracias al interés generado por el papa. «Hay una religiosidad y creencia popular muy arraigada que la Iglesia católica sabe conducir», afirmó, enfatizando la gran oportunidad de visibilidad que Chiclayo ahora tiene ante el mundo. Cubas manifestó que la ruta no solo se limitará al aspecto religioso, sino que también incluirá aspectos culturales, como la promoción de la gastronomía local y los impresionantes sitios arqueológicos de la región, entre ellos, el complejo del Señor de Sipán.
En cuanto a la gastronomía, los turistas podrán disfrutar de platos típicos chiclayanos, que son parte integral de la cultura local. Desde el arroz con pato hasta el famoso ceviche, estos platillos reflejan la rica tradición culinaria de la región. La alcaldesa también mencionó que Prevost tenía un gusto especial por un pastel de peras que se elabora en Pimentel, lo que podría dar lugar al apodo de ‘El pastel del papa’. Con planes de reunirse pronto con la presidenta Dina Boluarte para asegurar el apoyo del gobierno, Janet Cubas está decidida a preparar a Chiclayo para recibir al Santo Padre y a todos aquellos que deseen explorar la ruta del papa.
















