El economista Juan Andrés Riquelme, de la Universidad de Talca, ha señalado que la reciente escalada en los precios de los combustibles en Chile se debe a un encarecimiento global del petróleo, así como a una capacidad de amortiguación limitada del Mecanismo de Estabilización de Precios de los Combustibles (MEPCO). Este aumento, según Riquelme, no solo afecta a los conductores que cargan gasolina en sus vehículos, sino que tiene un efecto dominó que impacta en el costo del transporte, encareciendo así los bienes y servicios cotidianos.
La situación se ha intensificado desde marzo, cuando ya se comenzaron a notar ajustes semanales en los precios de los combustibles que calcula la Empresa Nacional del Petróleo (ENAP). Con el anuncio del Ejecutivo de un nuevo aumento, el académico advirtió que este sería un punto de inflexión que podría amplificar el problema. Riquelme aclaró que, dada la actual crisis bélica en diversas partes del mundo, las cadenas de suministro están comprometidas, lo que inevitablemente afecta la oferta y eleva los precios.
El MEPCO, aunque diseñado para mitigar las variaciones, no tiene la capacidad de contener de manera efectiva un shock externo de tal magnitud. Según Riquelme, el mecanismo seguirá operando, pero con menos capacidad de ahorro para la recaudación fiscal, lo que, a largo plazo, podría resultar en una presión adicional sobre la economía familiar, ya que los costos del combustible se trasladan a casi todos los sectores productivos.
El impacto del aumento de los combustibles se extiende, sostiene Riquelme, a la inflación general y afecta los precios indexados a la Unidad de Fomento (UF). Esto significa que resulta complicado encontrar un bien o servicio que no esté influenciado por el costo del combustible en su proceso de producción. En este clima inflacionario, la población necesita estar consciente de cómo las decisiones de consumo pueden verse alteradas por estos incrementos en el costo energético.
Ante este panorama, el Gobierno ha optado por modificar el mecanismo de cálculo del precio de paridad del MEPCO, extendiendo el período de ajuste de dos a cuatro semanas. Riquelme ha valorado esta medida como un paso positivo, aunque enfatiza que la efectividad de estas acciones será directamente proporcional a la duración de la presión externa sobre los precios del petróleo. Aconsejó a la ciudadanía ser cautelosa con sus gastos, priorizando compras necesarias y preparándose para futuras alzas en los precios, aunque estas no serán drásticas, sí se manifestarán de manera continua.
















