El ataque violento contra un funcionario de salud en Ercilla ha levantado una ola de indignación en la comunidad y entre las autoridades locales. El incidente, ocurrido en la mañana del sábado, involucró a un nutricionista del Cesfam local, quien fue forzado a descender de una camioneta municipal por un encapuchado armado, que disparó varias veces al suelo, hiriéndolo en el tobillo. Este acto se considera parte de una serie de agresiones violentas que han afectado a los trabajadores de la salud en la región de La Araucanía, lo que ha llevado a un fuerte rechazo por parte de la población y del Gobierno.
En respuesta al ataque, el Ministerio de Seguridad Pública ha decidido presentar una querella criminal contra el agresor y está tomando acciones coordinadas con las autoridades locales. La seremi interina de Seguridad Pública, Verónica López Videla, indicó que se ha establecido contacto con el alcalde de Ercilla y con altos mandos de Carabineros para reforzar la seguridad en la zona. Este tipo de medidas buscan asegurar que los responsables de la emboscada sean llevados ante la justicia, mientras que el Presidente Gabriel Boric condenó el hecho, calificándolo de ‘miserable’ y reafirmando el compromiso del Estado de garantizar la seguridad de todos sus ciudadanos.
Los trabajadores del Cesfam de Ercilla no se quedarían de brazos cruzados ante esta cobarde agresión. La Asociación de Funcionarios de la Salud Municipal (Afusam) ha anunciado la suspensión de atenciones como una forma de protesta y para reflexionar sobre medidas de seguridad. Este lunes, los funcionarios se reunieron en asamblea para discutir el futuro de las labores en la comuna y la forma en que se podría asegurar su protección durante la ejecución de sus trabajos.
El subsecretario de Redes Asistenciales, Bernardo Martorell, también expresó su preocupación por la seguridad de los trabajadores de salud, destacando que se han implementado medidas de atención urgente y psicológica para los afectados. Esto refleja un esfuerzo institucional por cuidar no solo de la salud física de los empleados, sino también de su bienestar emocional tras eventos tan traumáticos. Martorell, al igual que el Presidente, hizo un llamado a tomar en serio la violencia que se ejerce sobre aquellos que dedican su vida a cuidar de los demás.
La comunidad se encuentra en estado de alerta y solidaridad hacia el nutricionista herido y sus acompañantes. El hecho ha reavivado el debate sobre la seguridad en la región y sobre el impacto que tienen estos actos de violencia en el bienestar general y en el sistema de salud pública. La esperanza es que, con las acciones del Gobierno y la colaboración de la comunidad, se pueda restablecer un clima de seguridad y confianza que permita a los profesionales de la salud cumplir con su importante labor sin temor a represalias.
















