El presidente colombiano, Gustavo Petro, anunció el lunes que el Gobierno de Estados Unidos le ha retirado el visado, lo que le impide viajar a ese país. Durante un consejo de ministros en la Casa de Nariño, Petro expresó: «Yo ya no puedo ir porque creo que me quitaron la visa. No tenía necesidad de tener visa, pero bueno. Ya vi al Pato Donald varias veces, entonces me voy a ver otras cosas». Esta situación ha generado especulaciones sobre las razones detrás de la anulación del visado, especialmente en un contexto diplomático ya tenso entre Colombia y Estados Unidos.
Petro mencionó el retiro de su visado en un momento en que el ministro de Hacienda, Germán Ávila, se encuentra en Washington participando en las reuniones de primavera del Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM). La ausencia de Petro en estas reuniones podría ser vista como un golpe a la representatividad colombiana ante organismos internacionales, que son clave para abordar temas económicos y de desarrollo en el país.
Aunque el mandatario no detalló las razones de la cancelación de su visado, aprovechó la ocasión para referirse a una reciente decisión de la Corte Suprema de Justicia de Estados Unidos relacionada con temas migratorios. Agradeció a la corte por «sacar la cara por la humanidad y la democracia», señalando la importancia de sus decisiones en relación con la migración venezolana. Es un gesto que evidencia su interés por la situación humanitaria en la región, un tema que ha sido recurrente en su administración.
Petro comentó sobre las tensiones con la administración de Trump, citando este nuevo desencuentro en el marco de las declaraciones de la secretaria de Seguridad Nacional de EE.UU., Kristi Noem. Durante una entrevista, Noem acusó a Petro de haber malinterpretado la situación de los miembros del Tren de Aragua, un grupo involucrado en actividades criminales. Petro desmintió tales afirmaciones, argumentando que fueron producto de un malentendido y reiterando que las dificultades de estos jóvenes están profundamente relacionadas con la migración forzada desde Venezuela.
Este hecho no es aislado, puesto que la historia reciente muestra que este es el segundo presidente colombiano al que se le retira la visa de Estados Unidos. En 1996, el entonces presidente Ernesto Samper enfrentó una situación similar debido a acusaciones de financiación de narcotraficantes en su campaña electoral. Esto pone en relieve un patrón de fricciones entre los gobiernos colombianos y Estados Unidos, especialmente en contextos donde la lucha contra el narcotráfico y las políticas migratorias son tema central.
















