Ayer, el Cementerio de Las Compañías en La Serena se vio envuelto en graves disturbios durante el funeral de un bebé de apenas cuatro meses, lo que dejó a muchos sorprendidos y alarmados. Según testimonios de presentes, los familiares y asistentes del cortejo fúnebre comenzaron a cerrar el acceso al recinto, agrediendo a los trabajadores y obstruyendo su salida. Las escenas de violencia no solo se limitaron al interior del cementerio, sino que también se extendieron a los accesos, donde la intimidación fue palpable entre los que se encontraban en el lugar.
Una testigo del evento relató la angustiante experiencia que vivieron durante los disturbios. «Fue terrible ver esa situación, cómo agredían a las personas. Querían pegarle a un trabajador del cementerio, lo tuvimos que sacar y esconder en un puesto, pero rompieron las cosas de ese lugar», declaró a Diario El Día. La angustia de los presentes aumentó cuando los agresores comenzaron a atacar a los comerciantes y familias que estaban allí, sin consideración alguna por los niños o cualquier otra persona. Este clima de hostilidad levantó serias preocupaciones sobre la seguridad en eventos relacionados con funerales.
Pese a que muchos funerales requieren una evaluación previa de riesgo, la Corporación Municipal Gabriel González Videla no había catalogado este sepelio como de alto riesgo. Eduardo Rodríguez, secretario general de la corporación, mencionó que la ceremonia era para una menor fallecida en el Hospital de La Serena, por lo tanto, no se esperaban incidentes. Sin embargo, la situación escaló rápidamente y se hizo necesaria la intervención de Carabineros para controlar los eventos, lo cual llevó a cuestionamientos sobre la preparación ante tales situaciones.
La llegada de Carabineros permitió restablecer el orden en el cementerio, aunque los daños ya estaban hechos. Se inició un catastro de los daños ocasionados en los nichos e instalaciones del cementerio, y se mantiene contacto con los titulares afectados para resolver la situación. Rodríguez explicó que, ante la falta de antecedentes que apuntaran a un funeral conflictivo, no se pudieron adoptar medidas especiales de seguridad, lo cual fue un factor determinante en el desenlace violento de la ceremonia.
Finalmente, la Corporación Municipal ha anunciado que tomará acciones legales contra los responsables de los disturbios e ofrecerá apoyo al trabajador que resultó lesionado durante los incidentes. La situación ha generado un debate sobre la necesidad de mejorar las medidas de prevención y coordinación entre las autoridades para evitar que situaciones similares se repitan en el futuro. La violencia en un entorno donde se debería honrar la memoria de un ser querido plantea un serio cuestionamiento sobre la seguridad en eventos funerarios en la región.
















