Un reciente estudio de la Alianza Comunicación y Pobreza, realizado por Cadem, revela que la pobreza sigue siendo una realidad palpable en Chile, afectando profundamente a la ciudadanía. Según los resultados, un alarmante 68% de los encuestados confiesa convivir de alguna manera con la pobreza. De este grupo, 15% afirma vivirla actualmente, mientras que un 27% ha sido víctima de sus efectos en el pasado y un 26% la reconoce en su entorno cercano, afectando a familiares, amigos o vecinos. Esta situación no solo crea un impacto económico, sino que también genera emociones de impotencia e indignación entre la población, donde el 52% se siente frustrado por no poder hacer nada al respecto, mientras que el 41% expresa indignación por la realidad que se vive en el país.
El estudio también destaca que casi uno de cada cinco chilenos enfrenta un estrés económico constante, un factor que, aunque no está siempre reflejado en las estadísticas tradicionales de pobreza, afecta las decisiones cotidianas y la capacidad de planificar el futuro. Esta fragilidad ha creado una atmósfera de inseguridad y incertidumbre que permea en la vida diaria. El 91% de los participantes considera urgente la tarea de reducir la pobreza, evidenciando que la ciudadanía no solo es consciente de la problemática, sino que también anhela acciones concretas para enfrentarla.
Además, la percepción de pobreza en Chile va más allá de la falta de ingresos. El estudio muestra que un 64% de los encuestados vincula la pobreza con la incapacidad de cubrir necesidades básicas como alimentación y servicios esenciales. También se relaciona con el endeudamiento crónico (48%), la falta de vivienda adecuada (46%) y la ausencia de oportunidades en educación y salud (42%). Esta comprensión más amplia del fenómeno permite visibilizar no solo los síntomas, sino también las causas estructurales de la pobreza que deben abordarse de manera conjunta.
Los expertos que participaron en el estudio subrayan la necesidad de un esfuerzo colectivo para enfrentar la pobreza en todas sus formas. Camilo Herrera, director ejecutivo de la corporación 3xi, enfatiza que las causas y responsabilidades son diversas, y llama a la sociedad a unirse en una conversación continua sobre el tema. Las propuestas más apoyadas para combatir la pobreza incluyen crear más empleo y mejorar los salarios (59%), disminuir el costo de la vida (42%) y fomentar el crecimiento económico (36%). Sin embargo, también se apunta a la responsabilidad del Estado, los políticos y la sociedad civil en la búsqueda de soluciones.
Finalmente, los resultados del estudio vienen acompañados de una serie de iniciativas que buscan incentivar el diálogo y la reflexión sobre la pobreza en el país. Desde encuentros de conversación hasta campañas de concienciación, los esfuerzos buscan promover una conciencia colectiva que diagrame soluciones. Según Hans Rosenkranz, director ejecutivo de la Comunidad de Organizaciones Solidarias, es imperativo que la acción no recaiga únicamente en organizaciones sociales, sino que cada sector de la sociedad debe involucrarse para abordar esta crisis en conjunto. Es claro que la lucha contra la pobreza es un desafío que requiere de la participación activa y solidaria de todos.
















