Juan Aliste Vega, un reo condenado a 42 años de prisión por el homicidio del cabo de Carabineros Luis Moyano y otros delitos, ha solicitado a la justicia chilena un cambio en las condiciones de cumplimiento de su condena. Desahuciado y con un pronóstico médico que le otorga apenas tres meses de vida, Aliste busca completar su pena en su hogar. A pesar de la gravedad de su estado de salud, la corte ha rechazado su solicitud, y su defensa ya se encuentra preparando un recurso de amparo para intentar revertir esta decisión y obtener el arresto domiciliario total para su cliente.
En la audiencia llevada a cabo el pasado 31 de julio en el 7º Juzgado de Garantía de Santiago, la defensa de Aliste presentó documentos médicos que alegan que su cliente padece una «enfermedad terminal», buscando argumentar así la necesidad de un régimen más flexible que le permita finalizar su condena fuera de prisión. Sin embargo, la oposición de Gendarmería fue contundente. Informaron que Aliste recibe atención médica en el Hospital Penitenciario y que se han gestionado tratamientos paliativos, así como visitas diarias que aseguran su bienestar en el centro penitenciario.
La Fiscalía también intercedió en la causa, manifestando que el Estado ha brindado todas las atenciones necesarias para el tratamiento de la enfermedad de Aliste. Ante estos argumentos, el tribunal decidió no acceder a la solicitud de arresto domiciliario, valorando las condiciones en las que el condenado se encuentra actualmente y la atención médica que recibe. Esta decisión ha dejado a la defensa de Aliste con pocas opciones, llevando a su abogado, Ricardo Bravo Cornejo, a preparar un nuevo recurso que podría presentar en las próximas semanas.
Por otro lado, Juan Aliste se encuentra en un proceso de postulación a la libertad condicional, tras haber conseguido un fallo favorable de la Corte Suprema que ordenó recalcular los plazos para acceder a beneficios penitenciarios. Esto podría representar una luz al final del túnel en su complicada situación legal, aunque aún es incierta la posibilidad de que se le otorguen estos beneficios considerándose su estado de salud y la naturaleza de sus crímenes.
La historia de Juan Aliste Vega se ha convertido en un tema de conversación en Chile, no solo por el caso criminal que lo llevó a prisión, sino también por las implicaciones éticas y legales que surgen ante el deseo de un condenado de pasar sus últimos días en casa. A medida que su defensa insiste en su derecho a un trato digno ante una enfermedad terminal, la discusión pública continúa sobre el sistema penitenciario y la forma en que maneja casos similares, reflejando una preocupación más amplia por la justicia y la compasión en la ley.
















