Los desafíos presentes dentro del rubro inmobiliario

El 2018 fue un año de importante discusión legislativa en torno al rubro inmobiliario. A comienzos de año la Cámara de Diputados aprobó la creación de un marco normativo para los y las corredores, que suman alrededor de 15.000 personas en el país.

Y es que hasta entonces, quienes ejercían la labor de corretaje de propiedades sólo se dirigían por las directrices del mercado. Mayo fue decisivo al crear el Registro Nacional de Corredores de Propiedades, el puntapié inicial en esta línea.

“Hay que decir qué personas pueden ejercer este oficio, qué estudios se necesitan y qué implica ejercer esta actividad, lo que sería el campo de acción”, mencionó en la ocasión la presidenta de la Comisión de Economía del parlamento, Ximena Rincón.

Es así como cambiaron las reglas del juego para quienes se ven interesados en ingresar a este mundo. Pero para quienes ya llevan años de ejercicio, presenta un nuevo llamado de acción.

Adaptarse y surgir en un mundo de oferta y demanda

 María Cecilia Gimeno es corredora de propiedades hace 20 años, una decisión que implicó tomar una oportunidad importante, pero también asumir un riesgo tanto ella como su familia.

“El ‘97 llegamos con mi familia a vivir a este sector y desde entonces trabajo en el rubro. He podido conocer bien la zona para dedicarme a esto”, comenta María Cecilia.

Al independizarse en el año 2006, ya teniendo las herramientas del oficio, notó cuál era la clave para sobrevivir a la competencia: el trato con el cliente.

“Mi preocupación fundamental era marcar la diferencia con atención al cliente, y para ello había que tener un gran equipo de trabajo, tecnología, y muchas ganas de hacer bien las cosas”, afirma la empresaria, quien señala que esto le ha permitido crecer en la venta de casas en Colina, Piedra Roja,  y también en la venta de casas y terrenos en Chicureo y los sectores aledaños a su oficina.

Precisamente una de las preocupaciones iniciales que llevó al parlamento la intención de crear un marco normativo, fue la cantidad de reclamos interpuestos por clientes y que hicieron ver la falta de exigencias para evitar esto. Cecilia es uno de tantos ejemplos que logró dar en el clavo.

Una necesidad del tiempo actual

 En el presente 2018 las reglas del juego han cambiado, y los tiempos y experiencia reclamaban replantear el ejercicio de una actividad laboral que, en muchos casos, no tiene que ver con la profesión de quienes están involucrados.

Si bien esto no ha sido un mayor impedimento, la evaluación de los reclamos y desempeño que llegan al SERNAC, propiciaron que este año también se discutiera inclusive legislar sobre el rubro. Temática que aún está pendiente.

Esto es una urgencia para entendidos en materias económicas, ya que se trata de empresas y trabajadores a cargo de exhibir los inmuebles que están en el mercado.

“Nuestro trabajo está centrado en entender lo que cada cliente busca, y orientarlo para que encuentre lo que se adapta a sus necesidades y realidad”, agrega al respecto la corredora María Cecilia Gimeno.

Entrando al 2019, aún quedan muchas decisiones y acciones legislativas que tomar, pero definitivamente el ejercicio inmobiliario está comenzando a cambiar.

Compartir: