En los últimos años, el mercado chileno de parcelas ha experimentado una transformación profunda. Tras la entrada en vigencia de nuevas regulaciones, exigencias técnicas y mayor fiscalización, la industria se ha visto obligada a ordenar procesos que por décadas funcionaron sin una normativa clara.
El mercado inmobiliario crece y se estanca por ciclos. Por su parte, el mercado de las parcelas y terrenos, tras sortear regulaciones, ha ido profesionalizándose y posicionándose como una alternativa atractiva de inversión.
En ese escenario emergen empresas que buscan elevar el estándar del rubro. Una de ellas es Inmobiliaria Toscana. Liderada por el empresario Mauricio Lizana, hoy se posiciona como una compañía que impulsa un cambio necesario: profesionalizar la venta de terrenos rurales y devolverle credibilidad a un sector que atraviesa una etapa decisiva.
Durante 2022, el Ministerio de Agricultura instruyó al SAG a revisar y frenar miles de carpetas de subdivisión a nivel nacional. La medida tuvo un impacto inmediato:
- Proyectos detenidos
- Empresas con debilidad financiera obligadas a abandonar el rubro
- Alza en la desconfianza debido a la proliferación de proyectos sin aprobación real
El caso más emblemático fue la caída de grandes actores que habían dominado el mercado por años, dejando en evidencia prácticas que ya no podían sostenerse en un sector cada vez más observado por instituciones, compradores y medios de comunicación.
Para Lizana, este punto de quiebre abrió también una oportunidad. “La regulación obligó al mercado a ordenarse. Hoy, quien quiera seguir adelante debe hacerlo con estándares profesionales, documentación clara y procesos completamente transparentes”, ha señalado.
Inmobiliaria Toscana: la importancia de construir identidad
El sello de Inmobiliaria Toscana es simple, pero poco habitual en el rubro: poner todos los antecedentes a la vista. Eso implica entregar a los clientes información completa sobre el estado real de la subdivisión, que puede parecer de perogrullo pero que en la práctica no se transparentaba de primera.
Permisos y carpetas ingresadas, factibilidad de agua y acceso, normativa aplicable y riesgos u observaciones relevantes del terreno son parte de las condiciones entregadas a priori a los inversionistas.
El enfoque, dice Mauricio Lizana, apunta a que el cliente pueda tomar decisiones sin presiones, con claridad jurídica y con acompañamiento técnico. Su equipo, más que «vendedores», se presenta como asesores inmobiliarios capacitados para explicar desde los procesos normativos hasta las opciones constructivas en cada proyecto.
Inmobiliaria Toscana nace desde aquella necesidad y busca impulsar fuertemente un modelo basado en la transparencia y el trabajo en equipo. Gracias a la sólida experiencia de Lizana como emprendedor en Chile y el extranjero, hoy la empresa crece y pretende expandirse.
Por ello otra de las características diferenciadoras es la propuesta conceptual detrás de los proyectos. Toscana integra elementos arquitectónicos y paisajísticos que entregan un sello propio a cada desarrollo: accesos definidos, uso de materiales tradicionales como piedra y madera y alineación estética con un estilo italo-campestre que busca generar valor y plusvalía desde el primer día.
Este enfoque, orientado a la experiencia del cliente y no solo a la venta del lote, permite que cada proyecto tenga un propósito, una visión de largo plazo y una mejor recepción en el mercado.
El futuro: estudios de mercado y datos confiables para un sector que los necesita
Uno de los grandes desafíos del rubro es la falta de datos confiables: nadie sabe exactamente cuántas parcelas se venden al año, cuál es la velocidad de venta real, o qué zonas concentran mayor plusvalía.
Lizana proyecta que Toscana podría asociarse con actores de gran alcance, como portales inmobiliarios o entidades de análisis, para construir los primeros estudios serios del mercado rural. Además de pactar con nuevos actores inversores como la banca.
La meta es elevar la conversación hacia un nivel profesional, con métricas, informes y diagnósticos que permitan tomar decisiones informadas, tanto para compradores como para inversionistas.
El mercado de parcelas dejó de ser un espacio informal dominado por la intuición. Hoy requiere procesos sólidos, información transparente y equipos profesionales capaces de responder a regulaciones que serán cada vez más estrictas.
En ese nuevo escenario, Inmobiliaria Toscana representa algo más que una nueva marca, encarna la transición hacia un rubro más ético, ordenado y confiable.
















