Una tragedia sin precedentes ha sacudido la comuna de San Bernardo, donde un niño de apenas 12 años perdió la vida tras ser víctima de una encerrona junto a su familia. El fatídico incidente ocurrió en la caletera de la Ruta 5 Sur, a la altura de la calle General Urrutia, cuando el menor viajaba en un automóvil con su padre y su tía. De acuerdo a lo informado por las autoridades, al menos cuatro delincuentes abordaron el vehículo, armados con cuchillos, y amenazaron a los ocupantes con el objetivo de robar el automóvil. En medio del caos, el niño quedó atrapado con su cinturón de seguridad, lo que desencadenó una secuela de eventos que terminaron en un desenlace trágico e inaceptable.
El fiscal de Occidente, Juan Carlos Hidalgo, brindó detalles escalofriantes sobre el suceso, indicando que el menor fue arrastrado por varios kilómetros tras el robo. «Probablemente, el niño intentó liberarse o descender del vehículo, pero su cinturón de seguridad quedó enredado, lo que causó que fuera arrastrado por un largo trayecto hasta el sector de avenida Portales con Leonardo da Vinci», expresó el fiscal. La noticia ha conmocionado a la comunidad, que exige justicia y mayores medidas de seguridad en las calles.
Por su parte, los delincuentes que protagonizaron este acto violento podrían ser aún más jóvenes de lo que se pensaba, ya que se ha dado a conocer que podrían ser menores de edad. Las investigaciones revelaron que este grupo delictivo había robado un segundo automóvil minutos antes de cometer la encerrona fatal en San Bernardo, provocando aún más temor entre los residentes locales. Este desgarrador caso se suma a un preocupante aumento de la delincuencia en la región, y la población clama por acciones efectivas que frenen este tipo de crímenes.
Las autoridades de Carabineros están trabajando sin descanso para dar con los responsables de este macabro acto. Tras la competencia entre bandas delictivas, el despliegue policial se ha intensificado, involucrando a unidades especializadas del OS9 y equipos terrestres en una búsqueda exhaustiva por posibles evidencias y testigos que puedan esclarecer los hechos. El teniente coronel Pablo Hernández Romero ha manifestado que se ha movilizado prácticamente toda la sección de investigaciones de la región Metropolitana, con el fin de localizar a los criminales y llevarlos frente a la justicia.
El caso ha dejado una estela de dolor en la comunidad, que ahora se pregunta cómo es posible que un niño de 12 años haya sido víctima de tal brutalidad. La seguridad de las calles se pone en tela de juicio una vez más, enfatizando la necesidad de implementar medidas preventivas más efectivas para proteger a los ciudadanos. El clamor por justicia es un eco profundo que resuena entre los familiares del menor y la comunidad en general, quienes esperan que estos delincuentes sean capturados y enfrentados ante la ley.
















