Según informa el sitio Aquí y Ahora, la Dirección de Presupuestos (Dipres) ha publicado su Informe de Ejecución Presupuestaria correspondiente a febrero de 2026, revelando un notable aumento en los recursos disponibles del Fisco. Esta alegría fiscal reabre el debate sobre el verdadero estado de las finanzas públicas y genera interés sobre las acciones que tomará el Gobierno en los próximos meses. Las cifras presentadas en el informe indican que la denominada “caja fiscal” alcanzó los US$3.617 millones al 28 de febrero, más que duplicando los niveles registrados en enero y mostrando un contraste significativo con los apenas US$46 millones informados para diciembre de 2025.
El rápido aumento en la liquidez que observa la Dipres durante los primeros meses del año es atribuible principalmente a diversas emisiones de deuda realizadas por el Fisco. Esta estrategia ha permitido elevar considerablemente el nivel de recursos disponibles, lo que podría ser un indicativo de una recuperación económica o, al menos, de un alivio momentáneo en las cuentas públicas. Sin embargo, las reacciones en el ámbito político y económico no se han hecho esperar, con expertos sugiriendo que este aumento podría ofrecer un respiro temporal, pero no necesariamente una solución estructural a los problemas fiscales a largo plazo.
El informe de la Dipres también afianza un contraste con las declaraciones del ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, quien al asumir su cargo proclamó que el Gobierno había recibido un “fisco sin caja”, con recursos prácticamente agotados tras el cierre de 2025. A luz de los datos recientes, la situación ha cambiado drásticamente en unas pocas semanas, lo que demuestra que, si bien el nivel de caja era excepcionalmente bajo a finales del año pasado, ha vuelto a niveles más sanos y dentro de los rangos históricos habituales para la caja fiscal.
Este giro en las finanzas del Gobierno tensiona el relato que se había instaurado desde el Ejecutivo sobre un supuesto “Estado en quiebra”. Este concepto ha sido sutilmente matizado por el propio ministro Quiroz, quien ahora sostiene que se trata más bien de una situación fiscal “deteriorada” en lugar de un panorama de insolvencia total. Tal cambio en la narrativa podría influir en la forma en que se abordarán futuras políticas económicas y fiscales, así como la percepción de los actores económicos sobre la estabilidad del país.
En conclusión, el Informe de Ejecución Presupuestaria de Dipres de febrero de 2026 presenta datos que contradicen una narrativa de crisis inminente, generando así nuevas preguntas sobre la transparencia y la longevidad de las finanzas del Estado. La creciente disponibilidad de recursos fiscales puede abrir oportunidades para realizar inversiones en áreas cruciales, pero también requiere una reflexión sobre la sostenibilidad a largo plazo de la deuda pública. Los próximos meses serán decisivos para observar cómo el Gobierno reaccionará a estas nuevas realidades financieras y cómo impactarán en su agenda económica.
















